21 sept. 2010

Palabras en el viento


Fúnebres y tristes recuerdos se asoman en el alma,
Dejando las huellas de una húmeda tristeza
Que ha guardado las más bellas imágenes de un rostro,
En una antología de singular belleza.

Surge el fuego inextinto del ser,
Momentos perennes e inmutables
Que prometen permanecer en la existencia del pensamiento,
Donde no hay lugar para el olvido de dulces episodios,
Sumergidos ahora en un silencio sepulcral,
Porque su voz se ha perdido en la inmensidad de una eternidad inexplicable,
Donde sólo el fulgor de las estrellas,
Tiene el verdadero significado de esta partida.

Llora mi alma en esta atmósfera funesta,
Anega de dolor todos los sitios de aquel oscuro y frío lugar,
Donde yacen ahora todas las flores
Que en vida emergieron de la tierra con todos sus aromas,
Prometiendo que jamás se acabarían.

Siente mi espíritu el gélido viento de una despedida
Que nunca antes había sido contemplada,
Y sólo el tiempo con todas sus horas
Podrá congelar en mis pensamientos
La última imagen de aquél rostro,
Que aguarda con sosiego el llegar de una muerte inesperada.

¡Escúchame céfiro que portas la esencia voluble de las cosas,
Como una suave brisa que viaja a través de los tiempos
En busca de los lugares y los rostros que en la mente perduran
A pesar de las desdicha que la vida encierra!

¡Llévame viento donde mi voz pueda escuchar,
Quítame la esencia de mi existencia
Y transpórtala donde los murmullos sepulcrales
Son el silencio de una oscuridad inefable!

¡Guía mis palabras por los caminos de umbría tristeza
Que recorren la tierra infértil donde yacen aquellos féretros
Que resguardan en todos sus recintos a los fríos corazones inertes,
Donde la soledad me recuerde todo lo que un día fui!

Y entonces la grandeza del espíritu de inigualable beldad,
Recorrerá un camino sinuoso estropeado
Por las espinas de rosas olvidadas,
Un silencio de vida que ahora quebranta el llanto de la muerte.

Tristes pensamientos menguan el escenario
De una existencia efímera
Que inundan de sentimientos de culpa
Por todo lo acontecido...

Y la pesadumbre mancha mi corazón,
cuya petición es el perdón,
manifestado en estas palabras...

El aroma de la muerte invade mi alma,
Yace ahora mi cuerpo sin vida sobre la tierra sinuosa,
Donde los recuerdos más preciados
Han perecido por el recorrido del tiempo,
Como las flores inertes que fueron congeladas
Cuando la nieve cayó del cielo.

¡Oh sufrimiento del alma,
Dime donde encuentro consuelo,
Que la funesta sombra ha enloquecido mis pasos!

Y la luna se asoma en esta noche triste
Con todo su brillo acaparador,
Cubriendo de plata todos los recintos
De este amargo corazón que no tiene luz ni sosiego.



 Ethain


2 comentarios:

  1. Hola Ethain,muy bueno tu poema,verdaderamente lo disfrute.Un beso,Maharet

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  2. Gracias Maharet, este poema lo escribí inspirada por la muerte de mi padre hace 10 anios atrás. Me alegra que lo hayas disfrutado. Saludos

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