5 nov. 2010

Una flecha en el camino


Y la niebla del bosque se impuso de nuevo, trayendo consigo a la inmensa oscuridad y a la terrible nieve que empobreció a la dulce tierra. En aquel bosque, encontrar el camino correcto era muy difícil, ya que la niebla y el viento traían confusiones enormes al mostrarnos diversos caminos que nos llevarían a perderlo todo por el escudo del agua que protege al espíritu cuando la luz no llega. Todos tomamos caminos diferentes y nos arriesgamos entre la niebla y el flotar al saltar en la adversa oscuridad. Sin embargo, la verdad está muy lejos de donde todos nos encontramos, en medio de un laberinto de bellas visiones que engañan a la dulce arena. Y la tarea se volvió más difícil de lo que pensábamos al principio, al vernos envueltos de mantos fúnebres cuya maldición del dormir en la niebla impedía que nos dirigiéramos donde nuestro vuelo placentero es la pelea por nuestros sueños más hermosos.

En medio de tanta oscuridad los miedos se acentúan cada vez más conforme nuestro andar se prolongue y, entender a esa oscuridad y el tortuoso camino que se vive en ella, es la canción de todos nosotros. Sin embrago, nadie se atreve a saltar y andar en los senderos de tinieblas donde el cielo cubierto de estrellas es la oscuridad que cobija e impulsa a pelear. El ciclo del agua es la pelea por la que debemos saltar ya que en ella se encuentran inmersos nuestros sueños más preciados y el significado de nuestra existencia efímera y fugaz, que en forma de una flecha disparada por nosotros mismos, nos muestra el camino que debemos seguir para que el fuego nunca se extinga y la espada resurja de las cenizas para volver a pelear por la luz de todos nosotros. Y saber que, a pesar de todos los obstáculos que surgen en medio de la oscuridad, hallar la fuerza del viento de nuestro interior es la respuesta para poder saltar hacia un camino verdadero marcado por la flecha donde la espada de fuego nos llevará a volar por nuestros sueños. 

Al final, ese viento que erosiona nuestra tierra nos tomará de la mano y nos llevará donde el fuego no perece y es entonces cuando se levantará la tierra de la nieve como enhiestos collados llenos de flores y la luz volverá al bosque por la lluvia de todos para entonar la canción de todos nosotros en un hermoso festival de luz y oscuridad.


“Pido en el nombre de la canción del universo que el agua no se detenga;
que su espada peleé en medio de la oscuridad adversa al andar entre la niebla;
que su escudo sea el hielo finito y su ola una gran tormenta tras una cerradura;
que el viento caminé como un escudo entre la niebla para llegar a la oscuridad;
por sombras y tormentas llegue donde esta la fortaleza que es su única espada;
que la tierra siempre proteja a la arena y a las flores que en ella se encuentran;
que siempre atraviese su espada por la nieve que trae la oscuridad;
porque sólo así llegará el fuego que nos guiará con la flecha;
y la flecha nos llevará donde la luz invada de sombras al bosque de niebla;
entonces todos nuestros sueños cantarán al son de la melodía del universo.”



Ethain




Y sólo un eclipse lunar. . .


Y sólo la oscuridad me envuelve de dulces visiones de perversa agonía y sufrimiento;
¿Cómo puedo escapar de la sombra que apacigua mis tormentas en las noches de luna sin brillo? 
Cuando todo a mi alrededor se encuentra cubierto por la fría nieve de un bosque sin salida;
¿Cómo puedo correr en el laberinto de ilusiones que muestran una hermosa eternidad inefable? 
Cuando frente a mis ojos se encuentra la densa niebla cuyo viento me arrastra y subyuga;
¿Cómo puedo andar sin la luz de la luna plateada y de las estrellas que sosiegan mi pena?
Cuando sólo el aroma de la muerte invade mi pecho y mis profundos deseos;
Y no puedo ver más allá de mi camino, todo es frío. . . todo es oscuridad.


Y sólo la dura coraza de hielo protege a mi espíritu en la terrible oscuridad;
¿Cómo puedo despertar del deseo onírico de eterna felicidad y de luces placenteras?
Cuando condeno a mi esencia con el manto lúgubre y funesto por el odio que siento;
¿Cómo puedo reír y cantar en medio de la tormenta que muestra el espejo?
Cuando lo único que siento es una profunda pena que me hace extrañar la luz que amo;
¿Cómo puedo salir de la oscuridad al amar a mis estrellas más preciadas?
Cuando encontrándome en la arena y en la tormenta, no veo luna ni estrellas;
Y sólo puedo ver una hermosa flor roja en la nieve, todo es tristeza. . . todo es tormenta.


Y sólo la tormenta se lleva a la niebla al terminar en catástrofe mi corazón;
¿Cómo puedo reparar los daños en mi tierra, ahora que el sol sale de nuevo?
Cuando todas las flores han muerto a causa de la nieve y la tormenta;
¿Cómo puedo sentir felicidad, ahora que la luz ha llegado a sosegar mis penas?
Cuando sé que será efímera y vendrá de nuevo la oscuridad y más tormentas;
¿Cómo puedo encender mi fuego con el viento que la tormenta ha dejado?
Cuando la respuesta se encuentra detrás de cristales de sueños y mentiras;
Y lo único que puedo recordar es un eclipse lunar. . . todo fue un eclipse lunar.


Y sólo la luna de plata es cubierta por un manto fúnebre de pesadillas olvidadas;
¿Cómo puedo entenderla si estoy en medio de tanta oscuridad y sufrimiento?
Cuando su hermosura es un tenue halo de luz que rodea al más terrible de todos los miedos;
¿Cómo puedo volar hasta el cielo donde canta la luna para alcanzar semejante belleza?
Cuando la sombra que la protege me hace retroceder ante su imponente tormento;
¿Cómo puedo pelear contra mis miedos que me hacen detenerme en cristales de ilusión?
Cuando la penumbra es mi enemiga y el hermoso cielo me dice que salte hasta alcanzarlo;
Y sólo quiero cantar con el eclipse lunar, todo es una canción. . . una hermosa canción.



 Ethain


Una canción en la tormenta


Durante el recorrido de los tortuosos caminos de nieve, que empobrecían a mi tierra y a mis flores con su viento frío y la helada agua que no dejaba de caer; encontré después de mucho andar, un lejano rincón escondido debajo de toda esa nieve del bosque, donde hallé una hermosa flor roja plantada en arena que no había sido lastimada por el frío invierno. Al verla, sentí que mi tierra cobraba la fortaleza perdida; y me levanté de la nieve, tome mi espada de la tierra y comencé a atravesar el bosque en medio de una oscuridad que me invadía hasta lo más profundo de mi ser al torturarme con pensamientos tenebrosos de delirio y dolor. 

Y seguí caminando con la bella flor roja entre mis manos que hacía ver ante mí, la luz que algún día tendría que alcanzar; y entonces tomé una flecha y la disparé con el arco de fuego hacia la dirección donde el ciclo nunca termina y la oscuridad y la luz se hallan en equilibrio.  Entonces con la espada del viento y del fuego me dispuse a andar entre la niebla hasta llegar al verdadero destino donde la flecha me guiará y la flor roja de la arena me mostrará el espejo de mis gemelos y la dulzura de un eclipse solar, cuya oscuridad la desean todos aquellos seres que aman el poder de volar, pero también todos aquellos que no quieren pelear con su propia espada e ignoran el equilibrio verdadero que es el orden de todo lo existente, que nos trae tormento y tranquilidad al no dejar que el agua se detenga por mucho tiempo en el gran ciclo del universo.

Ahora me encuentro en la niebla de un bosque que me muestra varios senderos, algunos falsos y otros verdaderos, donde tomar decisiones no es nada fácil. El viento trata de llevarme donde los hielos son eternos y las tormentas se detienen con la fuerza del agua en dirección opuesta al ciclo, pero conozco esos caminos y tomando mi espada del viento, regreso donde la hermosa flor me llama y su dulce voz me lleva donde se encuentran las peores tormentas y las lluvias alimentan a mi espada de fuego. 

Aquella flor verdadera es la espada del agua, una de las cuatro espadas del equilibrio, y es la que hace cambiar el ciclo del agua con su poderosa voz y su silencio en una hermosa canción que se origina en medio de una tormenta verdadera y donde puede ser escuchada por todo el universo aunque sea sólo por un instante que marca el retorno del ciclo a su andar. 

Y puedo escuchar esa bella melodía durante el amanecer y el anochecer, en la lluvia y en la tormenta, porque la flor roja se encuentra en la arena, y a pesar de los vientos, la nieve y la niebla del laberinto, sé que también puedo cantar en la tormenta con la melodía de la voz que me llevará a flotar donde las nubes blancas hacen descansar a mi espíritu después de la tempestad, y, después comenzar una lluvia nueva que enriquezca a la tierra, para que la flor verdadera nunca perezca y el fuego se avive con el gran viento que va en la única dirección de la dulce flecha.    



Ethain

2 nov. 2010

Un muro de ilusión

Ahora me encuentro de pie ante un muro de ilusión;
 Y de cristales de hielo porque has dormido mucho tiempo;
Donde la lluvia no cae en la arena y no puedes verla;
La oscuridad que cubre tu ser te atormenta y no te deja avanzar;
Porque no saltas a la tormenta y no conoces tu arena.


He visto tus ojos en el cielo de esa oscuridad inefable;
Y sé que le temes a la lluvia que alimenta a la tierra;
He visto a tu cielo lleno de estrellas y a la luna de plata;
Y sé que el miedo que te duerme en ilusiones de falso sosiego;
No te permite amarlas, no te permite alcanzarlas.


Y le he pedido a la luna que te muestre su brillo;
Que te muestre la flecha en tu camino hacia el eclipse lunar;
Y sé que retrocedes por tu miedo a la tormenta verdadera;
Y que has visto a las flores en la arena y al espejo en ellas;
 Y dime si algún día le dirás a la luna todo lo que te atormenta.


Dime si existe en ti el más grande de todos miedos;
Que es la flor que porta al espejo cuando la nieve cae en el bosque;
Dime si le temes a la espada de la tierra;
Que con una gran tormenta te ayuda a salir de la oscuridad;
Dime por qué no quieres verla y amar al eclipse que te muestra.


Y daría gracias al eclipse lunar y a la luz de plata en la noche de estrellas;
Por el momento en que ames a aquella flor al renacer la flecha y el fuego;
Y sé que el sol vendrá a calmar tu sufrimiento cuando termine la tormen
ta;
Donde la tierra te protegerá y hará crecer las flores del bosque;
Con la lluvia que ha permanecido tanto tiempo detenida.


¿Cómo le pido al cielo infinito que te muestre el camino?
 Si has ignorado a los brillos que hay en tu inmensa oscuridad;
Dime si acaso existe alguna forma de que voltees un instante hacia el cielo;
Y te diré que tú eres una de mis estrellas más amadas;
Que siempre que miro hacia el cielo la lluvia comienza a caer en mi arena.



La sombra me cobija al pensar que algunas noches no te veré mas en el cielo;
Al dejar de caer esa tormenta sobre mi arena y no exista más luz que me sosiegue;
Dime si realmente debo tener miedo cuando la flor que más amo deje de existir;
Y te diré que debo decirte el por qué de mi llanto y sufrimiento;
Porque quiero alcanzar a mi estrella amada y a la luna que no detiene mi andar.


Si tan sólo vieras mi cielo lleno de estrellas;
Te darías cuenta de que no miento, no es ilusión;
Y si tan sólo vieras al cielo en tu oscuridad imponente;
Sabrás cuanto puedes amar y la flecha resurgirá de la niebla;
El fuego inextinto renacerá de las cenizas de tu dolor.


Te dirigirás donde el espejo llama al ciclo único del agua;
Tu llanto no será en vano siempre que mires una flor;
Las tormentas te harán fuerte siempre que estés en la arena;
Cada lágrima tuya será una espada que subyugará a tus enemigos;
Y brillarás siempre en las oscuridades más terribles y dolorosas.


Dime a que le teme la enorme espada del agua;
Dime que te atormenta en lo más profundo de tu arena;
Atrévete a hablar de tus tormentas duraderas y efímeras;
Y te diré que me atormenta lo mucho que te amo;
Y lo poco que tu me amas cuando te he mostrado mi flor en la nieve.


Yo no quiero que me ames si tu no lo deseas;
Sólo quiero que mi estrella ame como yo la amo a ella;
Y que encuentre la dicha amando a otras estrellas;
 Porque yo he encontrado una hermosa canción junto a ella;
¡Y yo sólo quiero que cante mi estrella!
 


Ethain

La nieve de la tierra


Ante los poderes de la tierra, protección de fortaleza inigualable, que ni las tormentas de nieve pueden doblegar su fuerza al convertirse ésta en arena. Muestro el espejo ante el agua cuyo ciclo, comparable con la vida misma, envuelve en silencio cuando se ha detenido por los cristales de hielo que fortalecen la ilusión, y cuando la furia e ira corre en sentido contrario y no deja avanzar las manecillas de la vida y la muerte.


Invoco a la espada de fuego, mágica y poderosa, que atraviesa los más tortuosos caminos, que dirige su filosa y candente punta hacia la gema misteriosa del escudo al hablar, y, con fuerza y pasión gloriosa se hunde en ésta, para poder retirar esa protección oscura y mostrar al fin, un bosque cubierto de nieve cuyo espejo es la arena frágil y movediza, donde los viejos y pobres árboles se han posado vanagloriosamente.


Tormenta de tormentas, conozco tu andar, sé de tu espada y escudo, y donde atacas sin piedad. Conozco a la energía que se crea al par contigo, que es como un estallido en el cielo gris de tu ser, permite dejarlo caer en medio de la arena porque la lluvia caerá de nuevo a la tierra para enriquecer al constante cambio.


Desenfundo mi espada en su arena oscura y fría, y que el viento recoja con fuerza sin igual lo que al final será llevado por el bosque de niebla para alcanzar el eclipse lunar; porque todos somos uno, todo se mueve, todo cambia y todo flota.



Ethain