5 nov. 2010

Una flecha en el camino


Y la niebla del bosque se impuso de nuevo, trayendo consigo a la inmensa oscuridad y a la terrible nieve que empobreció a la dulce tierra. En aquel bosque, encontrar el camino correcto era muy difícil, ya que la niebla y el viento traían confusiones enormes al mostrarnos diversos caminos que nos llevarían a perderlo todo por el escudo del agua que protege al espíritu cuando la luz no llega. Todos tomamos caminos diferentes y nos arriesgamos entre la niebla y el flotar al saltar en la adversa oscuridad. Sin embargo, la verdad está muy lejos de donde todos nos encontramos, en medio de un laberinto de bellas visiones que engañan a la dulce arena. Y la tarea se volvió más difícil de lo que pensábamos al principio, al vernos envueltos de mantos fúnebres cuya maldición del dormir en la niebla impedía que nos dirigiéramos donde nuestro vuelo placentero es la pelea por nuestros sueños más hermosos.

En medio de tanta oscuridad los miedos se acentúan cada vez más conforme nuestro andar se prolongue y, entender a esa oscuridad y el tortuoso camino que se vive en ella, es la canción de todos nosotros. Sin embrago, nadie se atreve a saltar y andar en los senderos de tinieblas donde el cielo cubierto de estrellas es la oscuridad que cobija e impulsa a pelear. El ciclo del agua es la pelea por la que debemos saltar ya que en ella se encuentran inmersos nuestros sueños más preciados y el significado de nuestra existencia efímera y fugaz, que en forma de una flecha disparada por nosotros mismos, nos muestra el camino que debemos seguir para que el fuego nunca se extinga y la espada resurja de las cenizas para volver a pelear por la luz de todos nosotros. Y saber que, a pesar de todos los obstáculos que surgen en medio de la oscuridad, hallar la fuerza del viento de nuestro interior es la respuesta para poder saltar hacia un camino verdadero marcado por la flecha donde la espada de fuego nos llevará a volar por nuestros sueños. 

Al final, ese viento que erosiona nuestra tierra nos tomará de la mano y nos llevará donde el fuego no perece y es entonces cuando se levantará la tierra de la nieve como enhiestos collados llenos de flores y la luz volverá al bosque por la lluvia de todos para entonar la canción de todos nosotros en un hermoso festival de luz y oscuridad.


“Pido en el nombre de la canción del universo que el agua no se detenga;
que su espada peleé en medio de la oscuridad adversa al andar entre la niebla;
que su escudo sea el hielo finito y su ola una gran tormenta tras una cerradura;
que el viento caminé como un escudo entre la niebla para llegar a la oscuridad;
por sombras y tormentas llegue donde esta la fortaleza que es su única espada;
que la tierra siempre proteja a la arena y a las flores que en ella se encuentran;
que siempre atraviese su espada por la nieve que trae la oscuridad;
porque sólo así llegará el fuego que nos guiará con la flecha;
y la flecha nos llevará donde la luz invada de sombras al bosque de niebla;
entonces todos nuestros sueños cantarán al son de la melodía del universo.”



Ethain




Y sólo un eclipse lunar. . .


Y sólo la oscuridad me envuelve de dulces visiones de perversa agonía y sufrimiento;
¿Cómo puedo escapar de la sombra que apacigua mis tormentas en las noches de luna sin brillo? 
Cuando todo a mi alrededor se encuentra cubierto por la fría nieve de un bosque sin salida;
¿Cómo puedo correr en el laberinto de ilusiones que muestran una hermosa eternidad inefable? 
Cuando frente a mis ojos se encuentra la densa niebla cuyo viento me arrastra y subyuga;
¿Cómo puedo andar sin la luz de la luna plateada y de las estrellas que sosiegan mi pena?
Cuando sólo el aroma de la muerte invade mi pecho y mis profundos deseos;
Y no puedo ver más allá de mi camino, todo es frío. . . todo es oscuridad.


Y sólo la dura coraza de hielo protege a mi espíritu en la terrible oscuridad;
¿Cómo puedo despertar del deseo onírico de eterna felicidad y de luces placenteras?
Cuando condeno a mi esencia con el manto lúgubre y funesto por el odio que siento;
¿Cómo puedo reír y cantar en medio de la tormenta que muestra el espejo?
Cuando lo único que siento es una profunda pena que me hace extrañar la luz que amo;
¿Cómo puedo salir de la oscuridad al amar a mis estrellas más preciadas?
Cuando encontrándome en la arena y en la tormenta, no veo luna ni estrellas;
Y sólo puedo ver una hermosa flor roja en la nieve, todo es tristeza. . . todo es tormenta.


Y sólo la tormenta se lleva a la niebla al terminar en catástrofe mi corazón;
¿Cómo puedo reparar los daños en mi tierra, ahora que el sol sale de nuevo?
Cuando todas las flores han muerto a causa de la nieve y la tormenta;
¿Cómo puedo sentir felicidad, ahora que la luz ha llegado a sosegar mis penas?
Cuando sé que será efímera y vendrá de nuevo la oscuridad y más tormentas;
¿Cómo puedo encender mi fuego con el viento que la tormenta ha dejado?
Cuando la respuesta se encuentra detrás de cristales de sueños y mentiras;
Y lo único que puedo recordar es un eclipse lunar. . . todo fue un eclipse lunar.


Y sólo la luna de plata es cubierta por un manto fúnebre de pesadillas olvidadas;
¿Cómo puedo entenderla si estoy en medio de tanta oscuridad y sufrimiento?
Cuando su hermosura es un tenue halo de luz que rodea al más terrible de todos los miedos;
¿Cómo puedo volar hasta el cielo donde canta la luna para alcanzar semejante belleza?
Cuando la sombra que la protege me hace retroceder ante su imponente tormento;
¿Cómo puedo pelear contra mis miedos que me hacen detenerme en cristales de ilusión?
Cuando la penumbra es mi enemiga y el hermoso cielo me dice que salte hasta alcanzarlo;
Y sólo quiero cantar con el eclipse lunar, todo es una canción. . . una hermosa canción.



 Ethain


Una canción en la tormenta


Durante el recorrido de los tortuosos caminos de nieve, que empobrecían a mi tierra y a mis flores con su viento frío y la helada agua que no dejaba de caer; encontré después de mucho andar, un lejano rincón escondido debajo de toda esa nieve del bosque, donde hallé una hermosa flor roja plantada en arena que no había sido lastimada por el frío invierno. Al verla, sentí que mi tierra cobraba la fortaleza perdida; y me levanté de la nieve, tome mi espada de la tierra y comencé a atravesar el bosque en medio de una oscuridad que me invadía hasta lo más profundo de mi ser al torturarme con pensamientos tenebrosos de delirio y dolor. 

Y seguí caminando con la bella flor roja entre mis manos que hacía ver ante mí, la luz que algún día tendría que alcanzar; y entonces tomé una flecha y la disparé con el arco de fuego hacia la dirección donde el ciclo nunca termina y la oscuridad y la luz se hallan en equilibrio.  Entonces con la espada del viento y del fuego me dispuse a andar entre la niebla hasta llegar al verdadero destino donde la flecha me guiará y la flor roja de la arena me mostrará el espejo de mis gemelos y la dulzura de un eclipse solar, cuya oscuridad la desean todos aquellos seres que aman el poder de volar, pero también todos aquellos que no quieren pelear con su propia espada e ignoran el equilibrio verdadero que es el orden de todo lo existente, que nos trae tormento y tranquilidad al no dejar que el agua se detenga por mucho tiempo en el gran ciclo del universo.

Ahora me encuentro en la niebla de un bosque que me muestra varios senderos, algunos falsos y otros verdaderos, donde tomar decisiones no es nada fácil. El viento trata de llevarme donde los hielos son eternos y las tormentas se detienen con la fuerza del agua en dirección opuesta al ciclo, pero conozco esos caminos y tomando mi espada del viento, regreso donde la hermosa flor me llama y su dulce voz me lleva donde se encuentran las peores tormentas y las lluvias alimentan a mi espada de fuego. 

Aquella flor verdadera es la espada del agua, una de las cuatro espadas del equilibrio, y es la que hace cambiar el ciclo del agua con su poderosa voz y su silencio en una hermosa canción que se origina en medio de una tormenta verdadera y donde puede ser escuchada por todo el universo aunque sea sólo por un instante que marca el retorno del ciclo a su andar. 

Y puedo escuchar esa bella melodía durante el amanecer y el anochecer, en la lluvia y en la tormenta, porque la flor roja se encuentra en la arena, y a pesar de los vientos, la nieve y la niebla del laberinto, sé que también puedo cantar en la tormenta con la melodía de la voz que me llevará a flotar donde las nubes blancas hacen descansar a mi espíritu después de la tempestad, y, después comenzar una lluvia nueva que enriquezca a la tierra, para que la flor verdadera nunca perezca y el fuego se avive con el gran viento que va en la única dirección de la dulce flecha.    



Ethain

2 nov. 2010

Un muro de ilusión

Ahora me encuentro de pie ante un muro de ilusión;
 Y de cristales de hielo porque has dormido mucho tiempo;
Donde la lluvia no cae en la arena y no puedes verla;
La oscuridad que cubre tu ser te atormenta y no te deja avanzar;
Porque no saltas a la tormenta y no conoces tu arena.


He visto tus ojos en el cielo de esa oscuridad inefable;
Y sé que le temes a la lluvia que alimenta a la tierra;
He visto a tu cielo lleno de estrellas y a la luna de plata;
Y sé que el miedo que te duerme en ilusiones de falso sosiego;
No te permite amarlas, no te permite alcanzarlas.


Y le he pedido a la luna que te muestre su brillo;
Que te muestre la flecha en tu camino hacia el eclipse lunar;
Y sé que retrocedes por tu miedo a la tormenta verdadera;
Y que has visto a las flores en la arena y al espejo en ellas;
 Y dime si algún día le dirás a la luna todo lo que te atormenta.


Dime si existe en ti el más grande de todos miedos;
Que es la flor que porta al espejo cuando la nieve cae en el bosque;
Dime si le temes a la espada de la tierra;
Que con una gran tormenta te ayuda a salir de la oscuridad;
Dime por qué no quieres verla y amar al eclipse que te muestra.


Y daría gracias al eclipse lunar y a la luz de plata en la noche de estrellas;
Por el momento en que ames a aquella flor al renacer la flecha y el fuego;
Y sé que el sol vendrá a calmar tu sufrimiento cuando termine la tormen
ta;
Donde la tierra te protegerá y hará crecer las flores del bosque;
Con la lluvia que ha permanecido tanto tiempo detenida.


¿Cómo le pido al cielo infinito que te muestre el camino?
 Si has ignorado a los brillos que hay en tu inmensa oscuridad;
Dime si acaso existe alguna forma de que voltees un instante hacia el cielo;
Y te diré que tú eres una de mis estrellas más amadas;
Que siempre que miro hacia el cielo la lluvia comienza a caer en mi arena.



La sombra me cobija al pensar que algunas noches no te veré mas en el cielo;
Al dejar de caer esa tormenta sobre mi arena y no exista más luz que me sosiegue;
Dime si realmente debo tener miedo cuando la flor que más amo deje de existir;
Y te diré que debo decirte el por qué de mi llanto y sufrimiento;
Porque quiero alcanzar a mi estrella amada y a la luna que no detiene mi andar.


Si tan sólo vieras mi cielo lleno de estrellas;
Te darías cuenta de que no miento, no es ilusión;
Y si tan sólo vieras al cielo en tu oscuridad imponente;
Sabrás cuanto puedes amar y la flecha resurgirá de la niebla;
El fuego inextinto renacerá de las cenizas de tu dolor.


Te dirigirás donde el espejo llama al ciclo único del agua;
Tu llanto no será en vano siempre que mires una flor;
Las tormentas te harán fuerte siempre que estés en la arena;
Cada lágrima tuya será una espada que subyugará a tus enemigos;
Y brillarás siempre en las oscuridades más terribles y dolorosas.


Dime a que le teme la enorme espada del agua;
Dime que te atormenta en lo más profundo de tu arena;
Atrévete a hablar de tus tormentas duraderas y efímeras;
Y te diré que me atormenta lo mucho que te amo;
Y lo poco que tu me amas cuando te he mostrado mi flor en la nieve.


Yo no quiero que me ames si tu no lo deseas;
Sólo quiero que mi estrella ame como yo la amo a ella;
Y que encuentre la dicha amando a otras estrellas;
 Porque yo he encontrado una hermosa canción junto a ella;
¡Y yo sólo quiero que cante mi estrella!
 


Ethain

La nieve de la tierra


Ante los poderes de la tierra, protección de fortaleza inigualable, que ni las tormentas de nieve pueden doblegar su fuerza al convertirse ésta en arena. Muestro el espejo ante el agua cuyo ciclo, comparable con la vida misma, envuelve en silencio cuando se ha detenido por los cristales de hielo que fortalecen la ilusión, y cuando la furia e ira corre en sentido contrario y no deja avanzar las manecillas de la vida y la muerte.


Invoco a la espada de fuego, mágica y poderosa, que atraviesa los más tortuosos caminos, que dirige su filosa y candente punta hacia la gema misteriosa del escudo al hablar, y, con fuerza y pasión gloriosa se hunde en ésta, para poder retirar esa protección oscura y mostrar al fin, un bosque cubierto de nieve cuyo espejo es la arena frágil y movediza, donde los viejos y pobres árboles se han posado vanagloriosamente.


Tormenta de tormentas, conozco tu andar, sé de tu espada y escudo, y donde atacas sin piedad. Conozco a la energía que se crea al par contigo, que es como un estallido en el cielo gris de tu ser, permite dejarlo caer en medio de la arena porque la lluvia caerá de nuevo a la tierra para enriquecer al constante cambio.


Desenfundo mi espada en su arena oscura y fría, y que el viento recoja con fuerza sin igual lo que al final será llevado por el bosque de niebla para alcanzar el eclipse lunar; porque todos somos uno, todo se mueve, todo cambia y todo flota.



Ethain


20 oct. 2010

La espada y el escudo

Del agua salió una espada de enorme poder, capaz de crear una lluvia que alimenta y comunica al fuego del ser cuando éste entra y sale por el portal mágico del sueño. Y apareció de pronto una enorme tormenta cuya luz cegadora proveniente del cielo gris, amenazaba con destruir el bosque donde se encuentra la arena, lugar donde las más terribles batallas se libran por un equilibrio propio entre la luz y la oscuridad; ahí donde la soledad apacigua y el estruendo de la tormenta alienta a seguir en la batalla sin fin por un sueño eterno, donde la voz y el silencio pelean por que nunca se termine la hermosa canción cuyas notas son el sacrificio de un andar en el laberinto. 

Aquella espada de inigualable poder, traía consigo una inscripción mágica que invocaba a pelear por un ciclo sin fin entre la tierra y el cielo, y le imploraba al portador de tan valioso objeto, que jamás dejase de llorar para que la espada del fuego nunca se extinga, aunque los vientos lo llevasen a lugares donde la oscuridad es todo lo que hay y el frío proteja su corazón con hielo que detiene su andar al dormir frente a un imponente laberinto de bellas ilusiones; que nunca se detenga ante la niebla poderosa donde flotar es el miedo a vencer, porque encontrar el verdadero camino que la flecha ha designado es el ciclo sin fin, perenne y eterno, que cambia constantemente, y, que también se detiene para mirar y aprender de su recorrido tortuoso, que es un camino donde las tormentas fortalecen a la espada del viento, y, aunque el espejo muestre la forma irascible de detener dicha tormenta por tratar de resguardar al espíritu en pena, la espada del agua no deberá detenerse por mucho tiempo porque atravesar y soportar tormentas es su tarea. 

En medio del bosque y de esa tormenta que iniciaba como una gran catástrofe, el poder de la espada del agua saltó desde las sombras hacia una oscuridad mayor y decidió soportar la tormenta caminando en el bosque donde se encontraba la niebla que confunde todo con su presencia, y mirar el espejo es difícil de lograr cuando ésta se impone. La niebla obligó a la espada a tomar caminos inciertos para poder encontrar el único y verdadero sendero, que la espada del fuego le había señalado con una flecha, cuya dirección va a favor del ciclo del agua, y entonces la espada del agua supo que alimentar a su espada del viento, durante toda la tormenta, le ayudaría a atravesar aquél obstáculo, y, por difícil que pareciera andar entre la niebla, llegaría a su destino. Sin embargo, en aquel bosque también caía nieve cuando la oscuridad llegara a cubrir todo lo que existe alrededor, y el viento externo trajera consigo el frío de la noche y el empobrecimiento del poder de la espada de la tierra, que acabaría con las flores y escudo que protege a la arena se desvanecería junto con la espada, dejando sin protección lo que el bosque cuida tan celosamente. 

Y después de mucho andar, la nieve cayó sobre la espada cuando se encontró con una inmensa oscuridad, y anduvo en ella tratando de encontrar un brillo lejano que le ayudara a derretir la nieve que lastimaba a la tierra y dejaba expuesta a su arena. De pronto, miró hacia aquella arena, y, con sorpresa y alegría se inclinó para tocar una hermosa flor roja que no había muerto como todas las demás, y la esperanza renació en ese instante al saberse en medio de un jardín donde las flores verdaderas se mantenían de pie soportando la austeridad de la nieve y la aterradora oscuridad; entonces la espada de la tierra se levantó y atravesando con cuidado esa parte del bosque, logró encontrar la luz que le hacía falta. 

Aquella flor roja acompañó a la espada del agua durante su larga travesía por los caminos del laberinto, guiándola con su dulce voz en tierras lejanas y desconocidas donde nadie se había atrevido a andar y cada vez que la espada se detenía, la flor le decía: 

"Mira hacia atrás cuando los hielos y la furia del agua te protejan, porque sólo ahí encontrarás la respuesta para seguir tu camino en la oscuridad y en la luz. Y así, conocerás tu escudo del agua; pero debes de recordar que sólo el escudo de la tierra protege tu arena y que el mantener una gran espada del viento, te llevará a conocer el enorme poder de la espada del fuego. Sólo tienes que despertar, saltar, y tu poder crecerá porque pelearás por tus sueños espada del agua, y podrás entonar la hermosa canción del universo... ¡Despierta espada, despierta ahora!”


                                                                                                         
Ethain

13 oct. 2010

La canción de la lluvia

¡Canta espada al son de la lluvia!
Lluvia que comunica al espíritu con su fuego interno;
Por el agua que siempre protege lo más profundo de todos los seres vivos y muertos;
Agua de todos los tiempos, que avanza y se detiene;
Espejo de nuestro interior, que muestras el verdadero significado de la existencia;
Ilusión que procuras al ser durante la cándida luz y la tormentosa oscuridad.


¡Que la lluvia me lleve donde mis ojos puedan ver lo nunca antes visto!
¡Que la lluvia me lleve donde pueda oír lo nunca antes escuchado!
¡Que la lluvia me lleve donde nunca antes he sido escuchado, y pueda hablar!
¡Que la lluvia lleve a mi espíritu donde no tienen potestad lo tangible y pueda regresar a mi tierra!


Porque mi voz  atraviesa enormemente cualquier distancia, barrera e ilusión; por todo lo que une a mi magia y espíritu, atraviesa mi voz junto al agua que protege y a la espada de la lluvia.


¡Canta escudo al son de la tierra y el bosque!
Bosque de sombras y tempestad que inquieta al espíritu;
Cerradura de tierra, que cubres la arena ante cualquiera que desee atravesarla;
Bosque de brillos y sosiego que das luz en los tiempos más adversos;
Tierra que protege mi dualidad en un bosque de lluvia.


¡Que el espejo me muestre como moverme entre agua y fuego!
¡Que el sueño verdadero me lleve donde la lluvia atraviesa y comunica con el fuego de mi cerradura!


Porque mi voz  atraviesa enormemente cualquier distancia, barrera e ilusión; por todo lo que une a mi magia y espíritu, atraviesa mi voz junto al agua que protege y a la espada de la lluvia.




Ethain


Canto a la ilusión



Oscuridad que abarcas el cielo infinito cuajado de miles de estrellas;
Que invades el bosque verde cubierto de nieve donde habita tu arena;
Congelas el agua con cristales que simulan espejos del alma;
Que reflejan el brillo que se ha perdido y la luz que careces.

Se detiene el agua que proviene de la noche y de la luna de plata;
El miedo invade tu alma y deja de ser una sombra errante;
Para convertirse en cristal de hielo perpetuo que envilece el espíritu;
Que detiene el andar de la luna teñida de sangre por el camino de arena.

¿A qué le tienes miedo luna sin nombre?
Si no has mirado la penumbra en la que habitas;
¿Por qué te has detenido luz menguante?
Si no has enfrentado las tormentas de las flores verdaderas.

Miras la arena con recelo, niebla del bosque encantado;
Crees que las tormentas no son necesarias, no son verdaderas;
Recorres las aguas que detienen tu sufrimiento, nieve de tierra ajena;
No te atreves a pelear por lo que amas, escudo de viento efímero.

Inerte es tu fuego que dirección no lleva, no hay tormentas;
Esperas sentado en la tierra lo que trae el viento en sus manos;
Sucumbe tu espada ante el poder  del trueno en la tormenta;
No hay sufrimiento, no hay porque pelear, no hay porque llorar.

Duerme, duerme, duerme en el bosque oscuro sin luz ni estrellas;
Algún día despertarás, mirarás la pobreza y sentirás la desesperanza;
Atravesarás por el dolor de las flores en la arena de tempestuosos destinos;
Recorrerás caminos de tinieblas, la tristeza te invadirá y querrás escapar;
Pero en un laberinto sin salida te encontrarás y tu reflejo tendrás que mirar.

Y la prisión de tortura se volverá insoportable, no habrá más sosiego;
Tu corazón se hará pedazos en medio del llanto que has detenido;
Sentirás el dolor inmenso de la desesperación, no habrá más compasión;
Porque el agua no dejará de caer, no verás más estrellas en tu firmamento.

Creerás morir en perversa agonía, no hay marcha atrás, no podrás regresar;
La única luz que verás será la ira que genera la tormenta, no podrás escapar;
Y caerá sobre ti destruyendo tu corazón, tu alma sufrirá e intentarás detenerla;
Pero las aguas que recorriste alguna vez no volverán ayudarte.

Todo es oscuridad, todo es frío, todo es agua;
Comprenderás que todo es sufrimiento y no podrás respirar;
Dejarás de sentir el placer de los mantos de ilusión;
Porque en ese momento todo se volverá gris.

Amanecerá, todo se irá en un momento efímero;
Justo antes de que estalle la prisión de tierra;
La oscuridad más grande de todas te protegerá;
Y con un abrazo sabrás que todo ha terminado.

La luz llegará a tu bosque de niebla y se reflejará en tus ojos;
Donde la tormenta habrá desaparecido por un momento;
Y la nieve comenzará a formar ríos que cruzarán tu tierra;
Que alimentarán a las flores antes de regresar a conformar tus cielos.

Entonces entenderás que la luz que ha llegado es verdadera;
Que tu pelea valió en medio del dolor de la tormenta;
No cabrá tanta alegría en tu frágil y sosegado corazón;
Y entonarás conmigo en el bosque esta hermosa canción.


¿Qué esperas ahora fría oscuridad?

¡Despierta!

Ahora sabes que no siempre será de noche. . .



Ethain


9 oct. 2010

El poder de la espada (Parte 2)



Y la oscuridad más grande de todas le habló con voz dulce a la espada del agua tratando de que entendiese la importancia del su enorme poder y exhortándola a seguir en la pelea por sus sueños, dijo:

“Ahora en la oscuridad te encuentras valiente espada, que por un eclipse has pasado y las tormentas has soportado, pero ahora debes demostrar el enorme poder de la flecha que llama a tu espíritu a seguir el verdadero camino. En una noche sin brillos hallarás la arena que la nieve ha descubierto para ti, y verás una hermosa flor roja que soportó el oscuro y crudo frío porque en su naturaleza se encuentra el espejo. Y surgirá una tormenta por mirar aquella flor que porta en su esencia al espejo de tu alma, el temor te invadirá y sentirás una enorme oscuridad que te absorbe y no te deja avanzar. Tratarás de detener esa tormenta con lo único que posees en esta nueva oscuridad y es ese espejo que la flor roja porta en sí misma, y una enorme ola que proviene de la tierra, del viento y del fuego aparecerá en el cielo para detener dicha tormenta. Sin embargo, debes de salir de esa oscuridad, pero la ola te detendrá en esa noche sin brillos, así que deberás retornar a la tormenta y soportarla para que tu viento sea enorme, y verás que en la noche tu brillo regresará. Pelearás por ese brillo que es la voz de esa flecha que siempre te guía donde el ciclo del agua anda y tus sueños son la realidad que esperas, y, verás espada, que tu brillo comenzará a crecer en la medida de que muevas dulcemente la cerradura que guarda enorme secretos tras una gruesa coraza de hielo.

Cuando te encuentres en la luz, tendrás que recordar que lo más importante es proteger de los truenos al espejo, que es esa flor que se encuentra en la arena, con el escudo de la tierra. Y jamás olvides que la tierra es quien te protege enormemente y deja avanzar el ciclo de la vida y la muerte. En medio de tanta luz atravesarás por la arena, pero también deberás pelear en ella, donde tu dualidad se verá comprometida en un combate por una canción y por un sueño. Y deberás pelear aunque tengas miedo, porque todos somos uno en una enorme batalla por descubrir el espejo que nos muestre el significado de nuestra existencia, y, así descubrirás con las pequeñas peleas en la arena una enorme sombra que te hará regresar a la oscuridad de donde todos provenimos. 

Y la sombra como una oscuridad siniestra amenazará con desaparecer a la espada de fuego que siempre te guía hacia donde tus sueños son perennes y tu perseverancia es enorme; pero tendrás que vencer a esa sombra y no dejar que tu fuego se apague, porque entonces habrás dejado de pelear y las flores en la arena morirán junto con tus sueños más hermosos, y jamás volverá a existir la hermosa canción que entonas junto al eclipse solar. Y si esa sombra te llevase de nuevo a la oscuridad, flotarás en el tiempo y la incertidumbre porque no sabrás si saltar en la tormenta o quedarte a mirar como cantan los demás”.



Ethain


7 oct. 2010

El poder de la espada (Parte 1)

En el bosque de niebla, en medio de una terrible oscuridad que azota todo a su alrededor con un enorme manto de fulgurantes estrellas, un sueño se congeló al entrar la espada del agua a un laberinto sin fin donde sus gruesas paredes son ilusiones que confortan su andar. Repentinamente, el agua encontró un lazo dulce en la niebla que le ayudaría a salir de aquella terrible oscuridad donde la pelea es difícil de lograr. Y en el cielo se dibujó una esperanza llena de luz y colores que hacían sentir un verdadero brillo en lo más profundo del portador de aquella espada del agua; pero, para encontrar a aquel verdadero brillo, tenía que volar, su magia tenía que a aprender a volar en la tormentosa nieve que siempre trae consigo la oscuridad.

Entonces la espada del agua pudo volar, porque esa es su tarea, y peleó por un sueño que se encontraba escondido tras su gruesa coraza de hielo cuando todo era oscuridad. Durante mucho tiempo la espada peleó por lo que amaba y su magia voló sobre la nieve en busca de una luz que la derritiera. Sin embargo, para llegar a la luz, la espada tenía que llorar por la flor que encontró en la arena cuando todo era nieve, pero la espada del agua no quería llorar, sólo dormía frente a la flor que constantemente le pedía que llorara para que alimentara al escudo de la tierra, pero la espada no quería escuchar hasta que llegó el momento en que la espada miró al espejo y en todo el bosque comenzó a llover.

Y llovió durante mucho tiempo sobre el bosque de nieve hasta que el amanecer llegó, y los rayos de luz tocaron los enhiestos árboles que se posan en el bosque de la espada del agua para resguardar la arena. De pronto, el agua corrió y corrió en el bosque cuando ya no existió más nieve, y la carrera fue muy grande, tan grande que la espada creyó, por un instante, poseer  la inmensa luz del universo. Y, la paz y el enorme sosiego que le traía tanta luz a la espada del agua creó una hermosa canción que era verdadera por mostrar el espejo de su propio equilibrio entre luz y oscuridad, mientras el agua saltaba, corría y su poder aumentaba.

Más sin embargo, existía entre tanta luz una sombra que a la espada atormentaba; y era una ilusión, un manto que durmió a la espada del agua en medio de tanta luz y, entonces, la canción dejó de escucharse en todo el bosque y en todo el universo. La espada del agua miró a su alrededor y se sorprendió al saberse en medio de un laberinto donde no había salida,  y observó ilusiones durante mucho tiempo, porque la espada realmente no quería hablar sobre aquella sombra que lo llevó a ese laberinto. Y el silencio lo cambio todo; comenzó a anochecer, las estrellas se encontraban de nuevo en el firmamento y la oscuridad más grande de todas abrazó a la espada, le dio un dulce beso y la canción no se escucho más. 


Ethain


2 oct. 2010

La cerradura de arena


Ante la temible fuerza que se origina de la espada de fuego, dueña del destino incierto de todos los seres que han viajado incesantemente por el camino de todas las aguas en el universo que cambia y flota. 

En medio de todas las tierras se erige un escudo gélido y cristalino, que es portado por todas las criaturas que existen en la vida y la muerte, y, en especial, por una de las criaturas más fuertes, que a su vez, es la más débil de todas debido a que es fácil romper su espada al atravesar por las tierras más sólidas e inquebrantables; dicha criatura ha sido en doce tiempos diferentes, uno de los más grandes misterios que cubierto por una trama de ilusión toma la forma de una cerradura, cuya fortaleza se ha convertido en arena, que es fácil de atravesar, pero sólo por aquellos que encuentren el significado de Finsternis, la llave del universo.

Ni la luz en todas sus formas, ni la oscuridad con su manto lúgubre; podrán abrir aquella cerradura que guarda tan celosamente el secreto mágico de la vida y la muerte, que es la fusión de todas las tierras sólidas y de arena; el vuelco que se origina en las entrañas de la tierra, calor implacable, motor que hace avanzar a todos los ciclos del universo; agua de todas las tierras que camina constantemente y se detiene sólo al mirar su andar, y detrás de ese recorrido siniestro y tempestuoso, una enorme fuerza originada por todos los vientos en todos los tiempos del universo.


Ethain


1 oct. 2010

El equilibrio



Y sólo puedes percibir los inmensos placeres de sueños efímeros;
¿Sabrás acaso cómo saltar al abismo de una oscuridad inmensurable?
Te sientas en medio de falsas promesas de eterno sosiego;
¿Cómo podrás llegar al espejo de tus sentimientos más ocultos?
Si andas en el laberinto de ilusiones que desgastan el alma en vano.


¿Cómo aprenderás de ellas en las tormentas más irascibles?
Cuando tu temor es más grande que la espada de fuego;
¿Sabrás comprender el significado de la luz al final de la tormenta?
Cuando al mirar el firmamento sólo la oscuridad te persigue.


Te diré que la oscuridad inmensa es capaz de hacerte detener;
Que tu fuerza quedará envuelta en susurros de vientos apacibles;
Porque un viento mayor habrá destrozado tu alma entera;
Viajarás por muchos caminos y te advierto que ninguno es el correcto.

El frío de la noche te hará caer como nieve sobre la tierra;
Flotarás sin dirección alguna, te congelarás en un sólo lugar;
Porque estarás en el laberinto de ilusiones de perpetua agonía.


Tu fuego se llenará de la desesperanza de la eternidad inefable;
No saldrás del frío perenne, dormirá tu esencia y te olvidarás;
Seguirás inerte sobre la tierra creyendo que caminas en ella;
Dejarás a un lado tu ser por evitar la tormenta en tu arena.


Sin embargo, tus sueños más preciados están detrás de la tormenta;
 ¿Cómo alcanzarlos en el firmamento de una luna sin brillo?
Si tu miedo te arrastra y subyuga como el peor de los vientos;
¿Serán acaso sueños que muestran las flores en la arena?
O sólo son parte del gran laberinto de bellas visiones.

Dime entonces si estás dispuesto a entrar a la tormenta del espejo;
Donde encontrarás la desesperanza y el desasosiego;
¿Cómo llegarás al final del tortuoso sendero de arena?
Cuando frente a ti se mostrará el espejo y verás quién eres.

Preferirás regresar al laberinto de sueños en el hielo eterno;
Donde no existen los truenos y las tormentas más adversas;
Quizá escojas la irascible huída de la tormenta al mirar el espejo;
Saldrás de la arena y te sumergirás de nuevo en tinieblas.


Dime dónde está el fuego que te hará continuar en la tormenta;
Que es el motor del alma en las peores catástrofes y desventuras;
¿Cómo vencerá tu viento al feroz huracán de la tormenta?
Si sólo te has dejado llevar por los ajenos y jamás por el tuyo.

¿Cómo llorará tu tierra en medio de tanto sufrimiento?
Si has olvidado alimentarla con el ciclo único del agua;
No recuerdas que las lluvias y tormentas enriquecen a la tierra;
Entonces toma mi mano y saltemos juntos al eclipse lunar. . . 


Ethain