21 sept. 2010

Palabras en el viento


Fúnebres y tristes recuerdos se asoman en el alma,
Dejando las huellas de una húmeda tristeza
Que ha guardado las más bellas imágenes de un rostro,
En una antología de singular belleza.

Surge el fuego inextinto del ser,
Momentos perennes e inmutables
Que prometen permanecer en la existencia del pensamiento,
Donde no hay lugar para el olvido de dulces episodios,
Sumergidos ahora en un silencio sepulcral,
Porque su voz se ha perdido en la inmensidad de una eternidad inexplicable,
Donde sólo el fulgor de las estrellas,
Tiene el verdadero significado de esta partida.

Llora mi alma en esta atmósfera funesta,
Anega de dolor todos los sitios de aquel oscuro y frío lugar,
Donde yacen ahora todas las flores
Que en vida emergieron de la tierra con todos sus aromas,
Prometiendo que jamás se acabarían.

Siente mi espíritu el gélido viento de una despedida
Que nunca antes había sido contemplada,
Y sólo el tiempo con todas sus horas
Podrá congelar en mis pensamientos
La última imagen de aquél rostro,
Que aguarda con sosiego el llegar de una muerte inesperada.

¡Escúchame céfiro que portas la esencia voluble de las cosas,
Como una suave brisa que viaja a través de los tiempos
En busca de los lugares y los rostros que en la mente perduran
A pesar de las desdicha que la vida encierra!

¡Llévame viento donde mi voz pueda escuchar,
Quítame la esencia de mi existencia
Y transpórtala donde los murmullos sepulcrales
Son el silencio de una oscuridad inefable!

¡Guía mis palabras por los caminos de umbría tristeza
Que recorren la tierra infértil donde yacen aquellos féretros
Que resguardan en todos sus recintos a los fríos corazones inertes,
Donde la soledad me recuerde todo lo que un día fui!

Y entonces la grandeza del espíritu de inigualable beldad,
Recorrerá un camino sinuoso estropeado
Por las espinas de rosas olvidadas,
Un silencio de vida que ahora quebranta el llanto de la muerte.

Tristes pensamientos menguan el escenario
De una existencia efímera
Que inundan de sentimientos de culpa
Por todo lo acontecido...

Y la pesadumbre mancha mi corazón,
cuya petición es el perdón,
manifestado en estas palabras...

El aroma de la muerte invade mi alma,
Yace ahora mi cuerpo sin vida sobre la tierra sinuosa,
Donde los recuerdos más preciados
Han perecido por el recorrido del tiempo,
Como las flores inertes que fueron congeladas
Cuando la nieve cayó del cielo.

¡Oh sufrimiento del alma,
Dime donde encuentro consuelo,
Que la funesta sombra ha enloquecido mis pasos!

Y la luna se asoma en esta noche triste
Con todo su brillo acaparador,
Cubriendo de plata todos los recintos
De este amargo corazón que no tiene luz ni sosiego.



 Ethain


19 sept. 2010

La sombra de la noche



"Invaden mi ser y no puedo detenerme;
me sumerjo en la profundidad insondable,
de terribles pesadillas de hielo perpetuo;
entender mis palabras es respirar miedo y soledad;
en el mundo donde las sombras guían impacientes;
hacia la incomprensible oscuridad humana”



Caes sublime con aura etérea cubriendo los horizontes del azul cielo;
Cubres con un hermoso manto cuajado de fulgurantes estrellas;
Y el inquietante céfiro baña de angustia el dormir de árboles enhiestos:
Ciernes de oscuridad los más profundos deseos del alma inválida;
Y los brillos de la noche comienzan a dispersarse en el frío universo;
Durante este crepúsculo incierto sin vida ni esperanza.

Mis brazos alcanzan la noche cubriéndola de soledad y muerte;
Respiro de la gélida atmósfera el terror de ver mi silueta en las sombras,
De aquella noche donde alguna vez el espejo resplandeció con tal fulgor;
Que asustaría al más pequeño de todos nosotros.

Sonríe mi alma funesta cubierta de flores marchitas y olvidadas;
Que sólo el recuerdo atañe en mis pensamientos más angustiantes;
Baila mi cuerpo al son de la melodía silenciosa de hermosos recuerdos;
Con el tiempo sabré apreciar cada paso, cada movimiento de tétricas manos.

Suave es el murmullo del viento al caer la noche;
Surge como el despertar inquietante de los deseos oníricos de delicadas armonías;
Que invitan a entrar donde las cristalinas aguas toman la forma de un espejo;
donde vislumbrar la verdad etérea cae la imagen sepulcral ante la vista de todas nosotras.

Sumérgete sombra de mil noches en la insondable oscuridad de efímeras quimeras;
Sobre un manto de dulce hiel que causaría el sosiego de nuestros corazones;
Invade el mar de sueños e inquietudes más pavorosas;
Especula ante el miedo de encontrarte contigo misma.

Siente ese resplandor sobrenatural que por el espacio y el tiempo;
Ha recorrido tu nombre de siniestras experiencias;
Siembra en el alma un vació de peculiar manera;
Cosecho alegre mis sombras en la funesta tierra;
Porque es el momento, ya no les temo. . .


Ethain

16 sept. 2010

La forma de la luz



“ Todos alguna vez han caído en tinieblas,
encontrar la luz no es fácil, 
forma parte de conocer y explorar 
en lo más insondable de nuestros sentimientos,
camino que para algunos es difícil tomar...”



He caminado alrededor de una tormenta de placeres vanos y de flores de cristal; el hielo cae haciendo pedazos mis sueños y no puedo ver nada más que mi alma en sufrimiento. Siente mi alma etérea caer en el sueño insondable de la desesperanza y el olvido. Aún no puedo recordar la importancia de este camino, todo me sabe a indiferencia, cansancio y monotonía.

Siempre pensé que me encontraba en un laberinto sin salida cuyas paredes, construidas con todas mis pesadillas y sueños frustrados,  subyugaban mis fuerzas hundiéndome en la melancolía de funestos recuerdos. Sin embargo, todo ha sido una ilusión; una desesperación que fluye como ríos de agua congelada que atormenta, como el peor de todos mis miedos, en un ciclo sin final.

Las flores crecen en lagos congelados como si la primavera mantuviera la candidez de mi espíritu en pena. La oscuridad se asoma de nuevo, amenazante y suspicaz, trata de arrebatarme mis sueños más efímeros, sumergiéndome de nuevo en el mundo de la mediocridad donde no existe el anhelo de existir.

¿Cómo explicar lo que mi sepulcro de hielo significa?

Si quiero gritar con todas las fuerzas que me sostienen en esta tortura sin nombre,  pero la cerradura del silencio se impone con alevosía nuevamente. Y la sombra cubre con su manto lúgubre todos mis pensamientos,  cae como una cortina ante mis ojos cubriéndolos con el frío de una noche inesperada donde mi extinto fuego alumbra el camino donde la niebla se hace presente confundiéndome una vez más.

Y casi no puedo ver más allá, sólo mi fuego casi extinto en medio del viento que me somete con las fuerzas de aquella tormenta de cruel hielo. La oscura sombra cubre con su manto a mi oscuro corazón atormentado, lleno de penumbra, soledad y desasosiego. La soledad es fiel testigo de mis más ocultos y profundos sentimientos y sólo ahora puedo sentir el frío viento de un sepulcro casi abierto donde el silencio impera y mi voz es sólo un débil lamento.

Me toma la sombra de pueril manera, juega conmigo y con mis sentimientos; empaña de tristeza mis más hermosos recuerdos; confunde mi corazón con pensamientos banales. Siente mi espíritu caer en el abismo de la dualidad de una noche sin luna donde hallar la salida es el principio suicida de una realidad incierta.

Ahora, se asoma la luna de luz cristalina, iluminando los más hermosos valles que aún no había descubierto con mis propios ojos; me levanta del valle de las sombras donde la verdad, oculta en un espejo, simula la realidad de títeres inermes donde la ilusión es partícipe de crueles sufrimientos.

La luz toma la forma de las cristalinas lágrimas que fluyen en mi rostro lleno de impaciencia y ambigüedad; corren en un laberinto de paredes rocosas y peñascos que iluminan el espectro de la noche y las estrellas muestran un camino que debo seguir, aunque no sé si es el verdadero. Se ilumina mi rostro y el resplandeciente camino que, aunque lleno de dudas y tinieblas, me hace ver la verdadera forma de mi cuerpo con una siniestra combinación de brillo y penumbra.

Me encuentro en la dualidad misma, llena de dudas y temores; de esperanzas e ilusiones; y aún no encuentro mi camino, me siento en el flotar de la angustia y el olvido, porque fue demasiado el tiempo en el que vagué sin dirección alguna. ¿Será que esté es mi nuevo sendero? ¿Deberé seguir flotando en el espacio olvidándome de mi misma nuevamente?

Todo se empaña de niebla, ya puedo recordar lo que alguna vez fue de mí, la luz me ha enseñado nuevos horizontes que debo explorar, pero debo dejar un rastro de lo que alguna vez fui para comenzar de nuevo.

Y dejo de mi ser la monotonía, la pesadumbre y la soledad, aunque habrán más sombras que lleven mi nombre y me hagan caer en el infierno del desasosiego, seguiré adelante buscando la forma de la luz, aquella que me convirtió en lo que alguna vez fui.


Ethain

En la penumbra de un corazón



Y todo sucedió tan repentinamente, cerré mis ojos ante la expectativa de encontrar una salida a esta pesadilla, y no pensé ni miré nada más. En el rincón de un cuarto oscuro me encontraba acurrucada en medio de sollozos y crueles consuelos porque mi tristeza no se detenía, era como un llanto amargo que inundó todos los recónditos sitios de mi ser. Y la luna bañaba de melancolía mi infeliz figura tratando de sosegar la pena que había invadido perspicazmente las cuatro paredes de aquella habitación oscura y hostil.

La soledad recorrió mi cuerpo inerte en aquel escenario lúgubre, menguando las sonrisas que alguna vez existieron en mi triste rostro invadido de angustia y temor. Mi estrepitoso llanto se encontraba en ese momento en un instante de silencio sepulcral donde las funestas aguas recorrían mi patético corazón en busca de las flores más hermosas que ahora yacen sepultadas en la profundidad de una fría tierra nunca antes explorada.

Y la pena sucumbió con asombro los restos de un corazón convertido en pedazos de sueños rotos. La presencia silenciosa de una ilusión llena de inquietudes y dudas hizo zozobrar mi alma en medio de un mar de tormento y pena. Repentinamente, la puerta de aquél cuarto, que parecía una horrible pesadilla, se abrió estremeciendo cada rincón de mi frío cuerpo. Mi rostro palideció al mirar la figura decadente que entraba con peculiar firmeza dentro de la habitación; caminó titubeante hacía mí y en mi mente se formó una nube de pensamientos y la angustia fue desvaneciéndose conforme la misteriosa presencia se acercaba. Cerré mis ojos, porque el miedo invadió todo mi ser y los cubrí con mis pálidas y temblorosas manos.

Cuando estuvo a unos pasos de mi, el miedo se fue y maravillosamente pude mirar a través de esa oscuridad lo que la figura representaba. Al abrir mis ojos, la perplejidad sumergió de dudas mis sentimientos. Aquella figura resplandecía con un brillo de gran esplendor, emanaba desde su interior una paz y tranquilidad única y especial. De pronto, miré con más detalle y aquel cuarto oscuro se iluminó fantásticamente al mirar el dulce rostro de aquella figura y mi corazón estalló de alegría porque aquella faz de inmenso sosiego era yo misma reflejada en un espejo luminoso.

Y las cadenas que me ataban a la oscura soledad se rompieron en cientos de pedazos. Y con un abrazo fuerte mi luz y oscuridad se unieron y con mis manos entrelazadas con las suyas, salimos del funesto cuarto de angustia, terror y soledad.


Ethain

15 sept. 2010

El baile de las sombras





 “Cubre con tu manto de media noche a la 
visión pérfida de bellas poesías, 
sumérgete en las aguas de pensamientos
que muestran la tortura de una tormenta sin fin,
pues ahí encontrarás el
significado de mis palabras. . .”


En medio de la penumbra de un bosque desolado donde los viejos robles apacibles parecían estar en un sueño eterno, la densa niebla detenía mis pasos envolviéndome de sombras que subyugaban mis sueños frente a un reflejo que se originaba del agua turbia que ante mis pies semejaba un lago profundo de crueles sentimientos de desesperanza y dolor. El viento frío que provenía de cualquier dirección, susurraba funestas melodías al pasar entre los enhiestos árboles cubiertos de nieve perpetua, lugar donde mis fuerzas terminaban y comenzaba un enorme desasosiego desde lo más recóndito de mis pensamientos.


Durante varios días, quizá meses, caminé por un largo sendero de siniestra oscuridad donde mis peores pesadillas abordaron en silencio a mis pequeños sentimientos ahogándolos de angustia, penumbra y soledad. Algunas veces el gélido viento, que traía consigo restos de flores marchitas que la tierra había olvidado; tocaba mis pensamientos, congelaba mi voluntad y fue convirtiéndose en el más terrible de todos mis miedos. Paralizada en medio de esa atmósfera de frío intenso no podía llorar ni pensar, era como una prisión gélida de la cual no podía escapar y todo parecía una terrible pesadilla, sin embargo, estaba despierta.


No recordaba mi nombre ni lo que fui alguna vez, era una sensación extraña, un enorme vacío, un gran dolor en el pecho causado por la inefable soledad y la desdicha que recorría cada rincón de mi ser; todo parecía detenerse en un instante etéreo y sublime, pero todo a mi alrededor se movía y cambiaba, y fue en ese momento cuando me abrazó un sentimiento perenne, un terrible escalofrío heló mi alma entera al darme cuenta que no había caminado, me encontraba en el mismo lugar donde comenzó este tortuoso andar.


Horrorizada por el insólito suceso, intenté correr, pero no pude hacerlo porque me encontraba de pie en medio de un lúgubre lago de aguas negras que parecían salir de las peores pesadillas que nadie ha imaginado. Sin embargo, mis pies no tocaban aquella agua misteriosa, parecía suspenderme en el espacio envuelta de una extraña energía que no dejaba de atemorizarme a cada momento. Grité lo más fuerte que pude, pero nadie me escuchó, estaba sola en esa espantosa realidad y miré hacia el cielo buscando respuestas, pero lo único que encontré fue más oscuridad. Entonces mi corazón se cubrió de la densa niebla de aquél bosque, en lo único que podía pensar era en la forma de salir de ese hostil lugar y desde lo más profundo de mi ser apareció una sensación funesta que desvaneció toda esperanza.


Mi mente comenzó a dar vueltas de nuevo, no hallaba explicación alguna para semejante acontecimiento, la tristeza me invadió como una terrífica tormenta, cuyos relámpagos irascibles azotaban hasta el último rincón de mis pensamientos, sumergiéndome en un laberinto cuyas paredes eran las ilusiones de desmesuradas pesadillas de frío y oscuridad, pues lo único que veían mis ojos era la penumbra de una noche sin luna que me estremecía al pensar en el sueño insondable en el que me encontraba.


De pronto, como una aparición fantasmagórica de inverosímil descripción, se presentó ante mis ojos un resplandor que provenía de la profundidad de aquel espantoso lago, cubriéndolo de un espectáculo maravilloso de luz y colores. En ese momento de inefable beldad, traté de tocar el agua, pero no pude hacerlo, una fuerza mayor me sometía como si ésta tuviese voluntad y sólo pude mirar lo que aquel destello traía consigo. Una sensación horrible invadió mi espíritu al darme cuenta de lo que portaba aquella luz semejante a un espejo; lo que estaba mirando era mi reflejo. Me puse de pie implorando a la negra noche que cesara este tormento, pero no fui escuchada, un silencio de horas abrazó mis pensamientos y la niebla de aquel inmenso bosque comenzó a disiparse. Insoportables fueron los siguientes minutos que parecían horas, cerré mis ojos para no ver más esas tormentosas imágenes, pero se encontraban en mi mente arrebatándome la fuerza y la esperanza, no podía escapar de ellas, no podía escapar de mi misma.


Ante ese gran espejo, que envolvía de poderosas sombras a los preceptos de la vida y la muerte, mi mente comenzó a atravesar por los tortuosos senderos rodeados de enhiestos collados los cuales cubiertos de mantos verdes resplandecían bajo la luz del cielo como una bella danza de diversos colores. Aquel escenario de porte majestuoso se presentó ante mi en forma de una visión pérfida de eminente belleza e inmensurable esplendor que, al llegar estrepitosamente en mi memoria, logró hacerme recordar quién fui al mirar por un instante aquel baile de elegantes colores que componían, al son de una hermosa canción, las formas de mis recuerdos más hermosos, como un rompecabezas, que en mi memoria habían desaparecido.


Y entonces comprendí lo que había ocurrido, supe que no había más porque pelear, todo estaba perdido en medio de la niebla y del estruendoso viento que luchaba incesantemente por arrastrarme entre los árboles de un bosque oscuro sin salida, y lo único que podía sentir era el frío de un viaje sin retorno. Todo lo que creí verdadero se desvaneció en un instante, la soledad desquiciante fragmentaba mi mente en cientos de pedazos y rogándole al tiempo que esto no sucediera di la espalda a todo lo que algún día fui, envolviéndome de oscuridad nuevamente.


Repentinamente, el viento gélido, que portaba en su esencia el misterioso significado de la muerte, me tomó entre sus brazos llevándome a un viaje sin dirección a través del bosque y todos mis recuerdos quedaron encerrados entre gruesos cristales de hielo perpetuo en el oscuro lago de mis pensamientos. La nieve que provenía del oscuro firmamento comenzó a cubrir el bosque de pena y dolor; la tierra árida clamaba en silencio por las flores perdidas de amores olvidados, las espinas de rosas funestas se clavaban en mi pecho y no podía respirar; todo lo que podía percibir en ese instante era el frío de mi insondable soledad. La tristeza me invadió inundando de llanto cada rincón del bosque como una maldición eterna, y, la tierra, que mi soledad tocaba con tétricas manos, empobrecía el ánimo pues en esta no se hallaba flor alguna.


Mientras la tierra sucumbía ante el enorme temor creado por una noche desolada y triste, mi alma vagaba entre las perpetuas rocas que guardaron mis más bellas emociones y recuerdos de vidas pasadas que ahora yacen en el laberinto del olvido, lugar donde las rosas más hermosas se marchitan y convierten en polvo que impregna la atmósfera de olores pútridos que conforman las maldiciones más funestas cuya esencia es arrastrada por el impetuoso viento, llevándose consigo el maravilloso sueño de la vida para después enterrarlo entre paredes de arena que semejan una prisión asfixiante y desgarradora en lo más profundo de la tierra.


Sintió mi cuerpo desvanecerse ante la posibilidad de mirarme cubierta con el polvo fúnebre de mis sueños más queridos. Comencé a recodar lo que me hacía feliz, pero no pude sonreír al pensar que jamás volvería a sentir el candor de lo tangible durante el crepúsculo del firmamento, ni a oler los momentos efímeros que la brisa trae consigo al pasar entre los hermosos campos cubiertos de flores bajo la luz del cielo de un nuevo día. Quisiera volver a escuchar las canciones que la vida enriquece con la voz y el silencio de un instante mágico que envuelve los corazones de sueños etéreos y resplandecientes. Sin embargo, ya no podía más con este tormento de recuerdos desmesurados porque yacía inerte en el profundo sueño de la muerte que era una pesadilla que me estremecía a cada instante al no encontrar sosiego en ese sendero doloroso. Y lo único que me quedaba era esa sensación abismal de soledad eterna que inundaba mis ojos de un llanto infeliz porque todo a mi alrededor era gris, penumbra y desolación. 


-¡¡¡¿Qué debo esperar ahora que mi alma ha desfallecido en vida y en muerte?!!!-grité implorando que alguien escuchara mis palabras, pero nada pasó. El viento que, ferozmente llevaba mi ánimo en medio de tormento y pena, intentó llevarme hacia el laberinto de tierras ajenas donde los más terribles lamentos se escuchaban a lo lejos como un coro de melodías fúnebres que clamaban la paz de una eternidad que jamás llegaría. Traté con todas las fuerzas que me quedaban de luchar contra la tormenta que me guiaba hacía aquella multitud de enorme sufrimiento, pero todo fue en vano. Y mis ojos vieron lo que jamás habían visto, mi corazón sucumbió ante ese escenario de tristeza y desesperación; miles de almas perdidas en la oscuridad estaban buscando la luz de un consuelo que no merecían.


Cadenas de lamentos enlazaban cruelmente a las almas de los desdichados, llevándolos a caminos de inmensurable oscuridad como una procesión dolorosa destinada a flotar en las tinieblas de la amargura de la muerte. Miré mucho tiempo la espectral escena, cuando repentinamente un miedo sin nombre cayó sobre de mi, hundiéndome en esa atmósfera siniestra de esclavitud creada por los tormentos de aquellas sombras errantes que viajaban hacia una dirección sin retorno. Y un lazo oscuro apareció en mi corazón, envolviéndolo con todos mis tormentos y agonías, como si fuese parte de esa peregrinación nocturna de llantos y alaridos.


En el bosque comenzó a llover, las gélidas gotas caían sobre los mantos fúnebres que yacían en la tierra sin vida donde alguna vez habitaron las flores de una existencia ahora olvidada. Mis ojos se llenaron del agua que provenía del cielo para después caer sobre las paredes de arena donde mi cuerpo se encontraba inerte, inundando mi sepulcro de lágrimas y silencio. Clamé incesantemente que se detuviera esta agonía, pero el viento golpeó fuertemente mi rostro y me hizo recordar la oscuridad en la que me hallaba, encontrando la resignación entre la tierra que encerraba mis sueños más preciados y en la lluvia que no dejaba de caer atormentándome con las pesadillas de un fuego casi extinto.


Busqué en el tétrico y oscuro firmamento una salida del laberinto de emociones que estaba sintiendo, cuando de pronto aparecieron miles de estrellas que brillaban incandescentemente dando esperanza a los corazones que en sepulcros de hielo se encontraban. Y apareció una luz hermosa en el cielo que provenía de donde las cálidas aguas inundan al espíritu en pena y confortan su andar. Al mirar aquella luz pude regresar al sueño hermoso donde la vida y la muerte se miran frente a frente en un instante sublime, y una bella sensación de sosiego invadió mi mente, saliendo por fin de aquella terrible pesadilla de frío y oscuridad. De pronto, hubo un gran silencio de casi mil horas que ante mis ojos parecía una fantástica canción ejecutada por una maravillosa orquesta de colores e imágenes, colores que provenían de la luz reflejada en la nieve del bosque e imágenes fantasmagóricas de la combinación de sombras y brillos que danzaban al ritmo de una perfecta armonía. Todo aquello se quedó en mi mente plasmándose como un perenne recuerdo y fue entonces cuando desapareció el miedo y mi alma comenzó a bailar al son de la hermosa melodía que, en esos momentos, no quería que terminase jamás.


Entonces la luz descendió con gran estrépito y estruendo como el rugido de mil dragones furiosos, y, con la fuerza de todos ellos, hizo estremecer al bosque y a la tierra. Durante los minutos siguientes no hubo más armonía ni más silencio, todo se tornó de una luz cegadora y el ruido de mil sonidos me ensordeció, cuando de pronto cayó frente a mi aquella luz quebrando a la tierra que a mis pies se encontraba, y todo lo que vi dejó de existir. Aquél momento efímero de grandeza extraordinaria llenó de enorme calor al gélido bosque, convirtiéndolo en cenizas; las llamas de ese implacable fuego me abrazaron, consumiendo todo lo que quedaba de mi ser, regresándome a la tierra nuevamente.



El sueño hermoso de la vida me inundó de una inmensa alegría al mirar por un instante a las tiernas flores que de la tierra nacían y mis pensamientos quedaron inmersos en una dulce melodía que mis sentimientos entonaban porque en mi corazón no cabía tanto placer. Y en la tierra, los árboles volvieron a nacer de las cenizas que dejó el holocausto; el agua corría entre los hermosos valles dejando atrás los tortuosos senderos de la muerte; el viento susurraba nuevas canciones al pasar entre los árboles, dotando de fuerza a mi débil espíritu porque éste había renacido; y la llama de la vida, como fuego incandescente. llenó de gozo a mi nuevo corazón.


Ethain 

14 sept. 2010

Sólo una eternidad




 Mi corazón se estremece
al sentir la suave ternura de sus manos
tocando mi piel...
Mi alma se transforma
en bellos destellos etéreos
cuando su mirada se entrelaza con la mía...

Mi corazón se hunde
en el inmenso mar de sueños e ilusiones;
el amor me abraza y me besa
envolviéndome de deseos y nuevas emociones.

Y tan sólo una eternidad...
me basta para expresar
con dulces besos y hermosas caricias,
la pasión que se desborda de mi ser
cada vez que miro sus ojos...

Quisiera volar entre sus brazos
hacia el bello jardín de placeres;
perderme en su piel...
con suaves y deliciosas caricias
hasta que la eternidad nos alcance
y el tierno firmamento cubra de brillos
a nuestros delicados cuerpos unidos
hasta convertirnos en una hermosa estrella...

Fantasías y sueños atañan
mis sentimientos más preciados,
se hunden en la profundidad
de mis deseos más amados,
sumergiéndolos en el fuego
de una pasión inmensurable,
porque ha llegado...
el amor de ensueño a mi vida.

Siente mi alma desvanecerse
por la impaciencia que marca
el transcurso del tiempo...
Tiembla mi corazón
cuando se encuentra cerca del suyo
porque no cabe tanto sentimiento 
dentro de mi ser.

Quisiera tomarlo entre mis brazos,
sentir el calor que habita en su dulce corazón,
tocar su hermosa piel hasta desfallecer de amor,
y tener su cuerpo dentro de mi con pasión y frenesí
en una fusión sublime de almas etéreas,
hasta llegar al mismo cielo con el acto de amor más puro.

Y tan sólo una eternidad...
Me basta para amarlo desenfrenadamente,
hasta estallar en una lluvia de fulgurantes estrellas,
en medio de la oscura noche...
Amarnos con ternura y pasión,
sentirnos desfallecer el uno por el otro,
tener nuestros cuerpos piel con piel
en medio de dulces caricias y besos desenfrenados.

Sólo una eternidad...
Me basta para amarlo, ¡Mi dulce amor!
Corazón ardiente lleno de deseos...
Porque ha tocado mi alma
Y en lo más recóndito de mi ser...

Ha dejado una hermosa estrella.


Ethain 


Melodía del corazón



Veo el resplandor de tu ser reflejado en tu dulce mirada; 
escucho tu voz como un suave susurro en el viento; 
alimentas mi espíritu de tiernas caricias envueltas de ardientes besos 
y mis labios zozobran ante esta tormenta de desmesurada pasión. 

Siento que mi corazón se hunde cada vez más 
en las aguas insondables de este tierno amor 
que invoca las más hermosas palabras nunca antes escuchadas mermando así,
las enhiestas sombras amenazantes de un sendero brumoso 
cuya oscuridad hace presencia como la terrible soledad que representa. 

Y es entonces cuando emerge de la árida tierra una flor de esperanza y sosiego 
que invita a bailar con la canción de una armonía nunca antes inspirada.

La suave melodía de tu corazón resuena en el viento 
como miles de caricias bañadas de tiernos besos 
que hacen temblar de pasión los más deliciosos sitios de mi ser. 
Y siento en el inquietante céfiro de tu amor, 
tus suaves manos en mi piel que me hacen estremecer 
y estallar en ardiente pasión desmedida. 

En mi carne entras dulcemente hasta el fondo de mi ser, 
tocando suavemente todos sus entornos 
hasta el punto en que se derrama la lluvia de tu alma 
humedeciendo mi corazón ardiente en medio de la canción más hermosa,
originada por el placer de nuestros cuerpos.

Se asoma mi alma intrépida rebosando de dulces alegrías, 
trae consigo las promesas de un amor ciego de infinita beldad y sosiego. 
El espíritu en el viento insaciable se lleva los recuerdos en sollozos de tormentas pasajeras 
y con la añoranza del despertar en un nuevo día sumergida en tus cálidos brazos, 
que guardan en silencio el fuego de un ardiente corazón; 
sentir el deseo que aguarda impaciente bajo las sombras de una esperanza sin olvido 
que desfallece de amor por ti. 

Resuena en el aire tu melodía como la claridad de mil palabras, 
emerge como las aguas cristalinas al detenerse la tormenta 
que promete las más tiernas emociones envueltas de una pasión esplendorosa.


Ethain 



Ilusiones



Todo se detuvo por un instante,
mi alma impaciente imploraba
que todo terminara en una dulce tormenta
de placeres carnales...

Y su voz con excelsa delicia
abrió las puertas de mi corazón
llenando de bellas ilusiones
todos su recintos...

Supe entonces...
Que el sublime amor de tiernas palabras
había tomado mi mundo,
sumergiéndolo en el fuego insondable
de la pasión y el deseo.

Aquél sentimiento inefable
trajo consigo una mezcla
de extraños pensamientos
invadidos por el frenesí
de encontrarme a su lado...

Extáticos deseos traen consigo
el silencio que clama la libertad
de sueños rotos...
Junto con la voz de mil palabras ininteligibles
de sonidos que incitan al amor más puro...

Porque ni todas las letras
en todas sus formas
pueden expresar el amor
que ha despertado en mi
una sola sonrisa suya...

La inquietud ahonda en mis
más preciados sentimientos
de fervor y pasión...
Llevándolos por encima de pensamientos y razones.

Y mi corazón se desborda de ilusión
al imaginar que mis labios
rocen los suyos en la delicia
de un tierno beso...

El tocar sus manos con sutileza
despierta la más cándida
de todas las emociones existentes...

El llanto ha mermado...
por su cálida presencia.
Y en su mirada encontré...
la más dulce de todas las melodías del alma.


Ethain