20 oct. 2010

La espada y el escudo

Del agua salió una espada de enorme poder, capaz de crear una lluvia que alimenta y comunica al fuego del ser cuando éste entra y sale por el portal mágico del sueño. Y apareció de pronto una enorme tormenta cuya luz cegadora proveniente del cielo gris, amenazaba con destruir el bosque donde se encuentra la arena, lugar donde las más terribles batallas se libran por un equilibrio propio entre la luz y la oscuridad; ahí donde la soledad apacigua y el estruendo de la tormenta alienta a seguir en la batalla sin fin por un sueño eterno, donde la voz y el silencio pelean por que nunca se termine la hermosa canción cuyas notas son el sacrificio de un andar en el laberinto. 

Aquella espada de inigualable poder, traía consigo una inscripción mágica que invocaba a pelear por un ciclo sin fin entre la tierra y el cielo, y le imploraba al portador de tan valioso objeto, que jamás dejase de llorar para que la espada del fuego nunca se extinga, aunque los vientos lo llevasen a lugares donde la oscuridad es todo lo que hay y el frío proteja su corazón con hielo que detiene su andar al dormir frente a un imponente laberinto de bellas ilusiones; que nunca se detenga ante la niebla poderosa donde flotar es el miedo a vencer, porque encontrar el verdadero camino que la flecha ha designado es el ciclo sin fin, perenne y eterno, que cambia constantemente, y, que también se detiene para mirar y aprender de su recorrido tortuoso, que es un camino donde las tormentas fortalecen a la espada del viento, y, aunque el espejo muestre la forma irascible de detener dicha tormenta por tratar de resguardar al espíritu en pena, la espada del agua no deberá detenerse por mucho tiempo porque atravesar y soportar tormentas es su tarea. 

En medio del bosque y de esa tormenta que iniciaba como una gran catástrofe, el poder de la espada del agua saltó desde las sombras hacia una oscuridad mayor y decidió soportar la tormenta caminando en el bosque donde se encontraba la niebla que confunde todo con su presencia, y mirar el espejo es difícil de lograr cuando ésta se impone. La niebla obligó a la espada a tomar caminos inciertos para poder encontrar el único y verdadero sendero, que la espada del fuego le había señalado con una flecha, cuya dirección va a favor del ciclo del agua, y entonces la espada del agua supo que alimentar a su espada del viento, durante toda la tormenta, le ayudaría a atravesar aquél obstáculo, y, por difícil que pareciera andar entre la niebla, llegaría a su destino. Sin embargo, en aquel bosque también caía nieve cuando la oscuridad llegara a cubrir todo lo que existe alrededor, y el viento externo trajera consigo el frío de la noche y el empobrecimiento del poder de la espada de la tierra, que acabaría con las flores y escudo que protege a la arena se desvanecería junto con la espada, dejando sin protección lo que el bosque cuida tan celosamente. 

Y después de mucho andar, la nieve cayó sobre la espada cuando se encontró con una inmensa oscuridad, y anduvo en ella tratando de encontrar un brillo lejano que le ayudara a derretir la nieve que lastimaba a la tierra y dejaba expuesta a su arena. De pronto, miró hacia aquella arena, y, con sorpresa y alegría se inclinó para tocar una hermosa flor roja que no había muerto como todas las demás, y la esperanza renació en ese instante al saberse en medio de un jardín donde las flores verdaderas se mantenían de pie soportando la austeridad de la nieve y la aterradora oscuridad; entonces la espada de la tierra se levantó y atravesando con cuidado esa parte del bosque, logró encontrar la luz que le hacía falta. 

Aquella flor roja acompañó a la espada del agua durante su larga travesía por los caminos del laberinto, guiándola con su dulce voz en tierras lejanas y desconocidas donde nadie se había atrevido a andar y cada vez que la espada se detenía, la flor le decía: 

"Mira hacia atrás cuando los hielos y la furia del agua te protejan, porque sólo ahí encontrarás la respuesta para seguir tu camino en la oscuridad y en la luz. Y así, conocerás tu escudo del agua; pero debes de recordar que sólo el escudo de la tierra protege tu arena y que el mantener una gran espada del viento, te llevará a conocer el enorme poder de la espada del fuego. Sólo tienes que despertar, saltar, y tu poder crecerá porque pelearás por tus sueños espada del agua, y podrás entonar la hermosa canción del universo... ¡Despierta espada, despierta ahora!”


                                                                                                         
Ethain

13 oct. 2010

La canción de la lluvia

¡Canta espada al son de la lluvia!
Lluvia que comunica al espíritu con su fuego interno;
Por el agua que siempre protege lo más profundo de todos los seres vivos y muertos;
Agua de todos los tiempos, que avanza y se detiene;
Espejo de nuestro interior, que muestras el verdadero significado de la existencia;
Ilusión que procuras al ser durante la cándida luz y la tormentosa oscuridad.


¡Que la lluvia me lleve donde mis ojos puedan ver lo nunca antes visto!
¡Que la lluvia me lleve donde pueda oír lo nunca antes escuchado!
¡Que la lluvia me lleve donde nunca antes he sido escuchado, y pueda hablar!
¡Que la lluvia lleve a mi espíritu donde no tienen potestad lo tangible y pueda regresar a mi tierra!


Porque mi voz  atraviesa enormemente cualquier distancia, barrera e ilusión; por todo lo que une a mi magia y espíritu, atraviesa mi voz junto al agua que protege y a la espada de la lluvia.


¡Canta escudo al son de la tierra y el bosque!
Bosque de sombras y tempestad que inquieta al espíritu;
Cerradura de tierra, que cubres la arena ante cualquiera que desee atravesarla;
Bosque de brillos y sosiego que das luz en los tiempos más adversos;
Tierra que protege mi dualidad en un bosque de lluvia.


¡Que el espejo me muestre como moverme entre agua y fuego!
¡Que el sueño verdadero me lleve donde la lluvia atraviesa y comunica con el fuego de mi cerradura!


Porque mi voz  atraviesa enormemente cualquier distancia, barrera e ilusión; por todo lo que une a mi magia y espíritu, atraviesa mi voz junto al agua que protege y a la espada de la lluvia.




Ethain


Canto a la ilusión



Oscuridad que abarcas el cielo infinito cuajado de miles de estrellas;
Que invades el bosque verde cubierto de nieve donde habita tu arena;
Congelas el agua con cristales que simulan espejos del alma;
Que reflejan el brillo que se ha perdido y la luz que careces.

Se detiene el agua que proviene de la noche y de la luna de plata;
El miedo invade tu alma y deja de ser una sombra errante;
Para convertirse en cristal de hielo perpetuo que envilece el espíritu;
Que detiene el andar de la luna teñida de sangre por el camino de arena.

¿A qué le tienes miedo luna sin nombre?
Si no has mirado la penumbra en la que habitas;
¿Por qué te has detenido luz menguante?
Si no has enfrentado las tormentas de las flores verdaderas.

Miras la arena con recelo, niebla del bosque encantado;
Crees que las tormentas no son necesarias, no son verdaderas;
Recorres las aguas que detienen tu sufrimiento, nieve de tierra ajena;
No te atreves a pelear por lo que amas, escudo de viento efímero.

Inerte es tu fuego que dirección no lleva, no hay tormentas;
Esperas sentado en la tierra lo que trae el viento en sus manos;
Sucumbe tu espada ante el poder  del trueno en la tormenta;
No hay sufrimiento, no hay porque pelear, no hay porque llorar.

Duerme, duerme, duerme en el bosque oscuro sin luz ni estrellas;
Algún día despertarás, mirarás la pobreza y sentirás la desesperanza;
Atravesarás por el dolor de las flores en la arena de tempestuosos destinos;
Recorrerás caminos de tinieblas, la tristeza te invadirá y querrás escapar;
Pero en un laberinto sin salida te encontrarás y tu reflejo tendrás que mirar.

Y la prisión de tortura se volverá insoportable, no habrá más sosiego;
Tu corazón se hará pedazos en medio del llanto que has detenido;
Sentirás el dolor inmenso de la desesperación, no habrá más compasión;
Porque el agua no dejará de caer, no verás más estrellas en tu firmamento.

Creerás morir en perversa agonía, no hay marcha atrás, no podrás regresar;
La única luz que verás será la ira que genera la tormenta, no podrás escapar;
Y caerá sobre ti destruyendo tu corazón, tu alma sufrirá e intentarás detenerla;
Pero las aguas que recorriste alguna vez no volverán ayudarte.

Todo es oscuridad, todo es frío, todo es agua;
Comprenderás que todo es sufrimiento y no podrás respirar;
Dejarás de sentir el placer de los mantos de ilusión;
Porque en ese momento todo se volverá gris.

Amanecerá, todo se irá en un momento efímero;
Justo antes de que estalle la prisión de tierra;
La oscuridad más grande de todas te protegerá;
Y con un abrazo sabrás que todo ha terminado.

La luz llegará a tu bosque de niebla y se reflejará en tus ojos;
Donde la tormenta habrá desaparecido por un momento;
Y la nieve comenzará a formar ríos que cruzarán tu tierra;
Que alimentarán a las flores antes de regresar a conformar tus cielos.

Entonces entenderás que la luz que ha llegado es verdadera;
Que tu pelea valió en medio del dolor de la tormenta;
No cabrá tanta alegría en tu frágil y sosegado corazón;
Y entonarás conmigo en el bosque esta hermosa canción.


¿Qué esperas ahora fría oscuridad?

¡Despierta!

Ahora sabes que no siempre será de noche. . .



Ethain


9 oct. 2010

El poder de la espada (Parte 2)



Y la oscuridad más grande de todas le habló con voz dulce a la espada del agua tratando de que entendiese la importancia del su enorme poder y exhortándola a seguir en la pelea por sus sueños, dijo:

“Ahora en la oscuridad te encuentras valiente espada, que por un eclipse has pasado y las tormentas has soportado, pero ahora debes demostrar el enorme poder de la flecha que llama a tu espíritu a seguir el verdadero camino. En una noche sin brillos hallarás la arena que la nieve ha descubierto para ti, y verás una hermosa flor roja que soportó el oscuro y crudo frío porque en su naturaleza se encuentra el espejo. Y surgirá una tormenta por mirar aquella flor que porta en su esencia al espejo de tu alma, el temor te invadirá y sentirás una enorme oscuridad que te absorbe y no te deja avanzar. Tratarás de detener esa tormenta con lo único que posees en esta nueva oscuridad y es ese espejo que la flor roja porta en sí misma, y una enorme ola que proviene de la tierra, del viento y del fuego aparecerá en el cielo para detener dicha tormenta. Sin embargo, debes de salir de esa oscuridad, pero la ola te detendrá en esa noche sin brillos, así que deberás retornar a la tormenta y soportarla para que tu viento sea enorme, y verás que en la noche tu brillo regresará. Pelearás por ese brillo que es la voz de esa flecha que siempre te guía donde el ciclo del agua anda y tus sueños son la realidad que esperas, y, verás espada, que tu brillo comenzará a crecer en la medida de que muevas dulcemente la cerradura que guarda enorme secretos tras una gruesa coraza de hielo.

Cuando te encuentres en la luz, tendrás que recordar que lo más importante es proteger de los truenos al espejo, que es esa flor que se encuentra en la arena, con el escudo de la tierra. Y jamás olvides que la tierra es quien te protege enormemente y deja avanzar el ciclo de la vida y la muerte. En medio de tanta luz atravesarás por la arena, pero también deberás pelear en ella, donde tu dualidad se verá comprometida en un combate por una canción y por un sueño. Y deberás pelear aunque tengas miedo, porque todos somos uno en una enorme batalla por descubrir el espejo que nos muestre el significado de nuestra existencia, y, así descubrirás con las pequeñas peleas en la arena una enorme sombra que te hará regresar a la oscuridad de donde todos provenimos. 

Y la sombra como una oscuridad siniestra amenazará con desaparecer a la espada de fuego que siempre te guía hacia donde tus sueños son perennes y tu perseverancia es enorme; pero tendrás que vencer a esa sombra y no dejar que tu fuego se apague, porque entonces habrás dejado de pelear y las flores en la arena morirán junto con tus sueños más hermosos, y jamás volverá a existir la hermosa canción que entonas junto al eclipse solar. Y si esa sombra te llevase de nuevo a la oscuridad, flotarás en el tiempo y la incertidumbre porque no sabrás si saltar en la tormenta o quedarte a mirar como cantan los demás”.



Ethain


7 oct. 2010

El poder de la espada (Parte 1)

En el bosque de niebla, en medio de una terrible oscuridad que azota todo a su alrededor con un enorme manto de fulgurantes estrellas, un sueño se congeló al entrar la espada del agua a un laberinto sin fin donde sus gruesas paredes son ilusiones que confortan su andar. Repentinamente, el agua encontró un lazo dulce en la niebla que le ayudaría a salir de aquella terrible oscuridad donde la pelea es difícil de lograr. Y en el cielo se dibujó una esperanza llena de luz y colores que hacían sentir un verdadero brillo en lo más profundo del portador de aquella espada del agua; pero, para encontrar a aquel verdadero brillo, tenía que volar, su magia tenía que a aprender a volar en la tormentosa nieve que siempre trae consigo la oscuridad.

Entonces la espada del agua pudo volar, porque esa es su tarea, y peleó por un sueño que se encontraba escondido tras su gruesa coraza de hielo cuando todo era oscuridad. Durante mucho tiempo la espada peleó por lo que amaba y su magia voló sobre la nieve en busca de una luz que la derritiera. Sin embargo, para llegar a la luz, la espada tenía que llorar por la flor que encontró en la arena cuando todo era nieve, pero la espada del agua no quería llorar, sólo dormía frente a la flor que constantemente le pedía que llorara para que alimentara al escudo de la tierra, pero la espada no quería escuchar hasta que llegó el momento en que la espada miró al espejo y en todo el bosque comenzó a llover.

Y llovió durante mucho tiempo sobre el bosque de nieve hasta que el amanecer llegó, y los rayos de luz tocaron los enhiestos árboles que se posan en el bosque de la espada del agua para resguardar la arena. De pronto, el agua corrió y corrió en el bosque cuando ya no existió más nieve, y la carrera fue muy grande, tan grande que la espada creyó, por un instante, poseer  la inmensa luz del universo. Y, la paz y el enorme sosiego que le traía tanta luz a la espada del agua creó una hermosa canción que era verdadera por mostrar el espejo de su propio equilibrio entre luz y oscuridad, mientras el agua saltaba, corría y su poder aumentaba.

Más sin embargo, existía entre tanta luz una sombra que a la espada atormentaba; y era una ilusión, un manto que durmió a la espada del agua en medio de tanta luz y, entonces, la canción dejó de escucharse en todo el bosque y en todo el universo. La espada del agua miró a su alrededor y se sorprendió al saberse en medio de un laberinto donde no había salida,  y observó ilusiones durante mucho tiempo, porque la espada realmente no quería hablar sobre aquella sombra que lo llevó a ese laberinto. Y el silencio lo cambio todo; comenzó a anochecer, las estrellas se encontraban de nuevo en el firmamento y la oscuridad más grande de todas abrazó a la espada, le dio un dulce beso y la canción no se escucho más. 


Ethain


2 oct. 2010

La cerradura de arena


Ante la temible fuerza que se origina de la espada de fuego, dueña del destino incierto de todos los seres que han viajado incesantemente por el camino de todas las aguas en el universo que cambia y flota. 

En medio de todas las tierras se erige un escudo gélido y cristalino, que es portado por todas las criaturas que existen en la vida y la muerte, y, en especial, por una de las criaturas más fuertes, que a su vez, es la más débil de todas debido a que es fácil romper su espada al atravesar por las tierras más sólidas e inquebrantables; dicha criatura ha sido en doce tiempos diferentes, uno de los más grandes misterios que cubierto por una trama de ilusión toma la forma de una cerradura, cuya fortaleza se ha convertido en arena, que es fácil de atravesar, pero sólo por aquellos que encuentren el significado de Finsternis, la llave del universo.

Ni la luz en todas sus formas, ni la oscuridad con su manto lúgubre; podrán abrir aquella cerradura que guarda tan celosamente el secreto mágico de la vida y la muerte, que es la fusión de todas las tierras sólidas y de arena; el vuelco que se origina en las entrañas de la tierra, calor implacable, motor que hace avanzar a todos los ciclos del universo; agua de todas las tierras que camina constantemente y se detiene sólo al mirar su andar, y detrás de ese recorrido siniestro y tempestuoso, una enorme fuerza originada por todos los vientos en todos los tiempos del universo.


Ethain


1 oct. 2010

El equilibrio



Y sólo puedes percibir los inmensos placeres de sueños efímeros;
¿Sabrás acaso cómo saltar al abismo de una oscuridad inmensurable?
Te sientas en medio de falsas promesas de eterno sosiego;
¿Cómo podrás llegar al espejo de tus sentimientos más ocultos?
Si andas en el laberinto de ilusiones que desgastan el alma en vano.


¿Cómo aprenderás de ellas en las tormentas más irascibles?
Cuando tu temor es más grande que la espada de fuego;
¿Sabrás comprender el significado de la luz al final de la tormenta?
Cuando al mirar el firmamento sólo la oscuridad te persigue.


Te diré que la oscuridad inmensa es capaz de hacerte detener;
Que tu fuerza quedará envuelta en susurros de vientos apacibles;
Porque un viento mayor habrá destrozado tu alma entera;
Viajarás por muchos caminos y te advierto que ninguno es el correcto.

El frío de la noche te hará caer como nieve sobre la tierra;
Flotarás sin dirección alguna, te congelarás en un sólo lugar;
Porque estarás en el laberinto de ilusiones de perpetua agonía.


Tu fuego se llenará de la desesperanza de la eternidad inefable;
No saldrás del frío perenne, dormirá tu esencia y te olvidarás;
Seguirás inerte sobre la tierra creyendo que caminas en ella;
Dejarás a un lado tu ser por evitar la tormenta en tu arena.


Sin embargo, tus sueños más preciados están detrás de la tormenta;
 ¿Cómo alcanzarlos en el firmamento de una luna sin brillo?
Si tu miedo te arrastra y subyuga como el peor de los vientos;
¿Serán acaso sueños que muestran las flores en la arena?
O sólo son parte del gran laberinto de bellas visiones.

Dime entonces si estás dispuesto a entrar a la tormenta del espejo;
Donde encontrarás la desesperanza y el desasosiego;
¿Cómo llegarás al final del tortuoso sendero de arena?
Cuando frente a ti se mostrará el espejo y verás quién eres.

Preferirás regresar al laberinto de sueños en el hielo eterno;
Donde no existen los truenos y las tormentas más adversas;
Quizá escojas la irascible huída de la tormenta al mirar el espejo;
Saldrás de la arena y te sumergirás de nuevo en tinieblas.


Dime dónde está el fuego que te hará continuar en la tormenta;
Que es el motor del alma en las peores catástrofes y desventuras;
¿Cómo vencerá tu viento al feroz huracán de la tormenta?
Si sólo te has dejado llevar por los ajenos y jamás por el tuyo.

¿Cómo llorará tu tierra en medio de tanto sufrimiento?
Si has olvidado alimentarla con el ciclo único del agua;
No recuerdas que las lluvias y tormentas enriquecen a la tierra;
Entonces toma mi mano y saltemos juntos al eclipse lunar. . . 


Ethain


Canto a Fellcatar



A la espada, a Fellcatar

¡ Despierta ahora, espada mía, despierta!
Tu, que sólo escuchas a la flecha del destino,
Y a la voz de todas nosotras, ¡ Despierta!

¡ Despierta porque las tempestades son largas,
y los caminos sinuosos y llenos de arena!
¡ Clamo tu poder en nombre de los elementos!

¡ Que al norte está la tierra, escudo inigualable!
Y muestra la arena de todos los seres,
Que en ella habitan y perecen por el ciclo.

¡ Que al sur está el agua, ciclo magnífico!
Y con sus tormentas y lluvias, vuelve a ciclar,
Con todas las tempestades y lo que se origina en éstas.

¡ Que al oeste está el viento, fuerza absoluta!
Y pertenece a todas las tempestades y furias,
Que doblega todo a su paso, incluso donde no hay arena.

¡ Que al este está el fuego, llama incandescente de vida!
Y abre todo a su paso, no existen obstáculos para él;
Que forja las espadas de la vida del bosque en llamas.

¡ Despierta espada ahora, que regrese tu vuelo!
Surca por los aires, entre las tempestades;
Y en la tierra con fuego regresa al ciclo.

¡ Todos flotamos espada, todos lo hacemos!
Pero tus alas soportarán el vuelo más adverso,
Y los vientos te llevarán por tormentas y cielos apacibles.

¡ Pelea espada, pelea; y no dejes de pelear!
Porque mientras despierta estés, nadie te doblegará;
No existe ser que soporte tu tempestad y tu silencio.

¡ Únete espada, únete, a la luz de mi ser!
Y que despierte toda la magia y conocimiento;
Atraviesa con tu sapiencia donde haya oscuridad.

¡ Únete espada, únete, a la oscuridad de mi ser!
Y que despierte toda la magia y conocimiento;
Atraviesa donde los campos luminosos perduran por siempre.

¡ Únete espada, únete, al vuelo de eclipse!
¡ Siente espada, siente, el poder más grande nunca antes sentido,
por alguna otra espada, sólo por ti Fellcatar,
espada de espadas, sólo por tu gran luz y oscuridad!
¡ Por todo lo grande y lo pequeño, despierta Fellcatar!
¡ Por los cuatro elementos, despierta Fellcatar, despierta!

¡ Que tu vuelo glorioso surque las más temibles tormentas,
y salgas siempre victoriosa, Fellcatar siempre victoriosa!
¡ Que tu fuerza sea comparable con Armen, señor de los vientos!
¡ Que tu coraje sea comparable con Kinster, señor de los fuegos!
¡ Que tu guía sea Mortem, señor de todas las tierras!
¡ Y que atravieses al igual que Finster, señor de las aguas!

¡ Canta conmigo espada, canta Fellcatar al son del viento y el agua!
¡ Canta conmigo espada, canta Fellcatar al son de la tierra y el fuego!
¡ Canta conmigo espada, canta Fellcatar al son de la armonía de todos,
al son de la armonía del universo, canta espada, canta,
porque todos somos uno, espada, y todos flotamos;
sí, todos flotamos, pero también, todos peleamos!


Ethain


Crónica de una ilusión en una noche sin luna




“El calor del corazón envuelve de un delicado céfiro a la vida de ensueño,
con la esperanza de encontrarse inmerso en el sueño verdadero”


Sumergida en pequeños destellos de vida, en el momento cuando la oscuridad trajo aquella opresión en mi pecho y, que, ante el último suspiro que mi alma exhaló, llenó de tristeza todo el firmamento. La lluvia comenzó a caer nuevamente en mí enamorado corazón, como pedazos de sueños desvaneciéndose en una profunda tormenta, zozobrando en la espera de una hermosa flor carmesí portadora de una pasión inmensurable cuyas sensaciones, al desbordar de frenesí, cubrían de placer todos los recintos de este ahogado corazón que ahora yace en las sombras de una ilusión marchita.

Deseando en aquel instante de pena, que anegaba mis caminos de dolor al recorrer la triste silueta que algún día se mostró ante mí, que me cubrió de vanas ilusiones y ha dejado los cristales de sueños rotos, y, que al enterrarse profundamente en mi piel, los he recogido con profundo pesar en senderos que ni la vida misma imaginaria; reconstruyendo el pasado, en una plegaria para el presente de un futuro de destino ignoto. De pronto, en medio de tanta confusión, el alma se entretiene en pequeños saltos que da hacia el abismo insondable del fuego incandescente de las pasiones humanas; y se encendió dentro de mí, durante la lluvia de un amor pasado, en la arena misma donde vi desvanecer toda esperanza de un lazo olvidado, donde los recuerdos más hermosos yacían bajo un sepulcro fantasmal, representando en mi mente pesadillas inimaginables, portadoras de dolor y agonía. Y ahí, en ese lugar, vi levantarse del mausoleo de terreas paredes a la rosa roja de tiernas espinas, suave aroma y dulce tentación, que anegó de llanto todos los recintos de mi alma, iluminando el cielo como la luz hermosa de la misma luna.

Y los cielos se abrieron en la plegaria de una noche cuajada de millares de estrellas, la oscuridad de mi corazón conoció de cerca el poder que guardaba aquella flor, cesando la tortura de la tormenta con el brillo del alma encendido por una pasión de singular belleza casi al borde del límite de sensaciones puras y cristalinas, donde el agua detuvo su curso permitiendo la creación de nuevas experiencias bajo el candor de la piel en una noche de paz incierta, envuelta por la dulzura de los sueños más esperados. Sentí, dentro de mí, el sabor de una nueva esperanza impaciente por recorrer los tortuosos caminos de un amor cuyo verdugo ha sido la desesperanza de una ilusión que ha nacido con el miedo de la dulce tormenta.

Y cayó, sobre mí, la luz de todas las estrellas, en un jardín iluminado de plata por la hermosa luz de la luna; donde fue recorriendo mi alma como el céfiro que trae siempre las delicadas esencias en una noche de verano, tocando mi piel como el suave pétalo de tiernas caricias en los labios embriagados de la voz de la pasión, bajo la melodía de dos corazones en el silencio de un profundo beso que inundó de magia todo el recinto donde la eternidad guardaría en un perenne recuerdo de una noche sin luna al abrazar ambos cuerpos en una estela candente dibujada por el mismo cielo.

Sin embargo, no pude contener más la ilusión que portaba aquel cúmulo de sensaciones, las cuales formaron en aquel tiempo una hermosa canción, y que ahora yacen desvanecidas en el agua cristalina de una tormenta inmensurable, porque en el fondo de mi torturado corazón he encontrado el verdadero significado de esa esencia efímera llamado amor, que llenó de alegría mi cielo por algún tiempo, que es la fuerza que aún perdura, porque me ha dado las alas que en el cielo gris han podido volar junto con mis pensamientos más amados envueltos en la esperanza de encontrar nuevamente aquél jardín de placeres donde nunca se detiene la tormenta.  

Ethain