Ahora me encuentro de pie ante un muro de ilusión;
Y de cristales de hielo porque has dormido mucho tiempo;
Donde la lluvia no cae en la arena y no puedes verla;
La oscuridad que cubre tu ser te atormenta y no te deja avanzar;
Porque no saltas a la tormenta y no conoces tu arena.
He visto tus ojos en el cielo de esa oscuridad inefable;
Y sé que le temes a la lluvia que alimenta a la tierra;
He visto a tu cielo lleno de estrellas y a la luna de plata;
Y sé que el miedo que te duerme en ilusiones de falso sosiego;
No te permite amarlas, no te permite alcanzarlas.
Y le he pedido a la luna que te muestre su brillo;
Que te muestre la flecha en tu camino hacia el eclipse lunar;
Y sé que retrocedes por tu miedo a la tormenta verdadera;
Y que has visto a las flores en la arena y al espejo en ellas;
Y dime si algún día le dirás a la luna todo lo que te atormenta.
Dime si existe en ti el más grande de todos miedos;
Que es la flor que porta al espejo cuando la nieve cae en el bosque;
Dime si le temes a la espada de la tierra;
Que con una gran tormenta te ayuda a salir de la oscuridad;
Dime por qué no quieres verla y amar al eclipse que te muestra.
Y daría gracias al eclipse lunar y a la luz de plata en la noche de estrellas;
Por el momento en que ames a aquella flor al renacer la flecha y el fuego;
Y sé que el sol vendrá a calmar tu sufrimiento cuando termine la tormen
ta;
Donde la tierra te protegerá y hará crecer las flores del bosque;
Con la lluvia que ha permanecido tanto tiempo detenida.
¿Cómo le pido al cielo infinito que te muestre el camino?
Si has ignorado a los brillos que hay en tu inmensa oscuridad;
Dime si acaso existe alguna forma de que voltees un instante hacia el cielo;
Y te diré que tú eres una de mis estrellas más amadas;
Que siempre que miro hacia el cielo la lluvia comienza a caer en mi arena.
La sombra me cobija al pensar que algunas noches no te veré mas en el cielo;
Al dejar de caer esa tormenta sobre mi arena y no exista más luz que me sosiegue;
Dime si realmente debo tener miedo cuando la flor que más amo deje de existir;
Y te diré que debo decirte el por qué de mi llanto y sufrimiento;
Porque quiero alcanzar a mi estrella amada y a la luna que no detiene mi andar.
Si tan sólo vieras mi cielo lleno de estrellas;
Te darías cuenta de que no miento, no es ilusión;
Y si tan sólo vieras al cielo en tu oscuridad imponente;
Sabrás cuanto puedes amar y la flecha resurgirá de la niebla;
El fuego inextinto renacerá de las cenizas de tu dolor.
Te dirigirás donde el espejo llama al ciclo único del agua;
Tu llanto no será en vano siempre que mires una flor;
Las tormentas te harán fuerte siempre que estés en la arena;
Cada lágrima tuya será una espada que subyugará a tus enemigos;
Y brillarás siempre en las oscuridades más terribles y dolorosas.
Dime a que le teme la enorme espada del agua;
Dime que te atormenta en lo más profundo de tu arena;
Atrévete a hablar de tus tormentas duraderas y efímeras;
Y te diré que me atormenta lo mucho que te amo;
Y lo poco que tu me amas cuando te he mostrado mi flor en la nieve.
Yo no quiero que me ames si tu no lo deseas;
Sólo quiero que mi estrella ame como yo la amo a ella;
Y que encuentre la dicha amando a otras estrellas;
Porque yo he encontrado una hermosa canción junto a ella;
¡Y yo sólo quiero que cante mi estrella!
Ethain